El ser optimistas es algo que podemos aprender… Incluso a pesar de nuestro ego

El ser optimistas es algo que podemos aprender… Incluso a pesar de nuestro ego

El optimismo es sin duda la mejor actitud con la que podemos recorrer nuestro camino. Sin embargo, esto no es algo con lo que necesariamente estemos familiarizados. Ser personas optimistas, es algo que muchas veces debemos aprender, porque sencillamente no sabemos cómo mantener ese estado, en especial por la intervención del ego.

El ego es esa vocecita que siempre nos dice que las cosas pueden salir mal, que los demás no nos colaboran, que no somos suficientes, que no somos capaces… Y es esta voz la que debemos limitar o aprender a ignorar.

Cuando todo marcha de maravilla, resulta bastante sencillo ser optimistas, solo con esperar que todo siga su curso, ya es suficiente. Sin embargo, aun cuando todo va bien, hay quienes se dejan llevar por su ego y pueden teñir de gris todos los escenarios posibles en su mente… E incluso con esfuerzo logran colaborar con que las cosas no marchen tan bien como venían.

Ahora bien, asumamos que somos personas “estándares”, ni optimistas, ni pesimistas. Estamos acostumbrados a ver los escenarios, sin agregarle mucho de nada… Prefiero llamar a este grupo neutral, en lugar de realistas. Los realistas tienden a opacar los escenarios mirando desde lo que es y no desde lo que pudiese ser.

El punto principal acá, es que más allá de cómo nos clasifiquemos, que de seguro la mayoría dirá que es optimista, podemos, si seguimos algunas sugerencias, ver la vida a colores, justo con lo que tengamos en este momento. Evidentemente podemos tener el norte de ser mejores, de cambiar positivamente muchas cosas, de crear, de crecer, pero partir viendo la gracia desde lo que tenemos será el punto clave para arrancar con nuestra programación.

Recomendaciones para incrementar el optimismo:

Comienza por reconocerte y haz una lista de todos tus atributos:

Habla de tus cualidades, de tus talentos, de lo que has alcanzado, de tu cuerpo, haz tu lista tan larga como puedas… No es necesario hacerla escrita, pero lo recomiendo de esta forma, para que la puedas repasar de ser posible a diario.

Reconoce todo lo que tienes:

Mira con agradecimiento todo lo que tienes, tus afectos, tus cosas materiales, tu salud, todo lo tangible y lo intangible que tienes. Al igual que la lista anterior, escribe tu inventario.

Haz que todas tus expectativas sean positivas:

Si vas a esperar algo de alguien o de alguna situación, asegúrate que lo que ves en tu mente sea el mejor resultado posible. Ni siquiera por prevención pienses en los peores escenarios. Planifica y crea desde la seguridad de que lo mejor va a ocurrir.

Desconéctate de lo que te haga sentir mal:

Sean lugares, personas, noticias, cualquier cosa que te invite a conectarte con el malestar, mantenlo lo más alejado posible. Una vez que estemos programados para ser optimistas, podremos exponernos con menores riesgos a fuentes que nos debiliten.

Usa tu imaginación para proyectarte:

Como ejercicio imagina de todas las cosas importantes que harás en tu día tienen el desenlace que te gustaría. Más allá de la voz de tu ego diciéndote iluso o tratando de intimidarte, imagina todo lo que quieras que ocurra, con la mayor cantidad de detalles posible.

Sonríe:

Cuando sonreímos, nuestro cerebro ordena la producción de hormonas que nos hacen sentir bien y entramos en círculo de bienestar.

Pregúntate ¿Qué es lo peor que puede pasar?

Si no puedes limitarte a pensar en los mejores desenlaces, pues desenmascara a tu ego. Pregúntate: ¿Cuál es el peor escenario? ¿Qué tan probable es? ¿Y qué si ocurriese?… ¿Me podría recuperar? ¿Qué oportunidades tendría? Con esto siempre nos daremos cuenta de que aún lo más grave que pensamos que puede pasar, al final, no sería tan grave y esto nos baja un poco esa sensación de miedo y de incertidumbre que nos genera malestar.

Relájate:

Date espacio, tiempo, trata de no pensar en nada que te preocupe durante un período determinado. Desde la calma, se nos hace más sencillo callar la voz del ego y elevar la voz del alma, que es optimista por naturaleza, porque sabe que no importa lo que pase, al final todo saldrá bien.

Por: Sara Espejo – Reencontrate.com


Sara Espejo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *