El tiempo se encarga de que todo encaje… Solo ten paciencia

El tiempo se encarga de que todo encaje… Solo ten paciencia

Solemos tener prisa en que las cosas se resuelvan, darle “tiempo al tiempo” no suele ser tan sencillo. La ansiedad a veces nos hace desear poder asomarnos por un huequito y ver qué va a ser de nuestras vidas en un futuro, en especial cuando tenemos que tomar una decisión y como siempre tenemos varias opciones.

Nuestro amigo tiempo, que no hace nada, pero hace mucho con tan solo transcurrir, es nuestro aliado, tenemos que verlo como un amigo que va por donde pasamos determinando qué está fuera de orden y paso a paso va reajustando las cosas, hasta que sin darnos cuenta, cuando miramos a nuestro alrededor, absolutamente todo está en un lugar apropiado.

Nos impacientamos y nos perdemos del presente tratando de apurar lo que solo el tiempo puede hacer y con ello solo logramos tener la sensación de que todo se tarda aún más. Porque la realidad es que cuando miramos con ansias, cuando demostramos estar necesitados, cuando vivimos preocupados, todo lo que puede hacer el tiempo, se tarda más.

Nuestra atención en querer que las cosas se resuelvan ya, muchas veces genera más y más trabas, desordenamos más cosas, que también deben reubicarse y nos podemos quedar dando vueltas en círculo, sin avanzar tan solo un poco.

Soltemos…

Despreocupémonos por aquello que nos roba la atención. De forma consciente, cada vez que un pensamiento asociado a eso, nos invada, no dejemos que la mente se vaya desbocada a generar miles de pensamientos agobiantes. Por el contrario, tomemos una pausa y enviemos a la situación que queremos resolver luz, mantengamos la calma y evitemos interferir.

Si hay algo diferente a preocuparnos, hagámoslo, pero si solo le vamos a dar vueltas a algo de forma estéril, dejando de hacer cosas productivas, cargándonos de angustia y de tensión corporal, pues decidamos decir: paso.

Vale la pena invertir el tiempo en cosas que resulten productivas o de nuestro agrado o bien tratar de meditar al menos unos minutos al día y el resto del tiempo estar vigilantes de nuestras emociones, que nos dirán si esos pensamientos angustiantes ya están tomando poder.

Calmemos la mente…

No es fácil calmar una mente inquieta, pero todo es cuestión de práctica, entendamos cómo trabaja el universo, generosamente trayendo a nosotros experiencias que estén en sintonía con nuestra vibración. Así que, ¿qué nos puede traer nuestro amado universo si estamos constantemente impacientes o preocupados? Más situaciones que nos hagan sentir de esa manera…

Por lo que inteligentemente debemos ser capaces de calmarnos, de trabajar a nuestro favor y aprender a esperar con la mejor actitud posible que cada cosa tome su rumbo.

De eso se trata el ser pacientes, confiemos en que todo se está resolviendo de la forma más conveniente para nosotros. Si con confianza esperamos un resultado, éste llegará.

Cuando pedimos una pizza en un restaurante, no estamos preocupados porque nos vayan a traer un helado o una paella, normalmente confiamos en la capacidad de quien toma el pedido y de quien lo genera. Pedimos y esperamos, tranquilos porque está en proceso y llegará cuando esté listo.

Ésa es la actitud que debemos tener ante la vida. Confiemos en nuestro poder creador y en que el tiempo se encargará de mostrarnos en el momento justo, los resultados, no antes, no después… Pero no estemos constantemente preguntando o supervisando… Confiemos.

Invirtamos nuestro tiempo y nuestras energías en cosas productivas, no en entorpecer el proceso… No distraer la función del tiempo, haciendo que nos preste atención en nuestras dudas, porque eso solo retrasa y redirecciona el resultado. Al final sea como lo quisimos o no, todo encajará tan perfectamente, que entenderemos cada una de las cosas que vivimos.

Solo ten paciencia.

Por: Sara Espejo – Reencontrate.guru


Sara Espejo

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