6 Tipos de crianza que dañan

6 Tipos de crianza que dañan

Prácticamente ningún padre (englobando ambos géneros), tiene la intención de dañar a sus hijos durante la crianza. Sin embargo, los males generados, durante la época de formación abundan e incluso se convierten en las mejores justificaciones para una vida desajustada a lo que se podría considerar “deseada”.

Evidentemente los padres no venimos a ejercer nuestro rol con unas directrices determinadas, lo que más se parece a una instrucción, sería la crianza que hemos recibido y que a veces intentamos replicar, incluso con la consciencia de que sus efectos no necesariamente podríamos llamarlos positivos.

La interacción de los padres y los hijos tiene muchas variables y depende de múltiples factores, pero más allá de lo que le da origen, queremos presentar directamente los tipos de crianza que generan las más profundas secuelas en la vida de los hijos.

Crianzas maltratadoras:

Criar y “educar” en la base del maltrato, forma seres resentidos, inseguros y con pocos recursos, diferentes al maltrato o la reserva, para interactuar con el resto del mundo. Una crianza sostenida en un trato irrespetuoso da pie a personas que se sienten poco merecedores de afecto o con una visión distorsionada de lo que representa el amor, tomando como demostración del mismo, el maltrato.

Crianzas controladoras:

El pretender que los hijos sigan un camino determinado, que actúen, piensen y se desarrollen de acuerdo a lo que sus padres consideran en lo mejor, da lugar a personas con personalidad débil, retraída, personas que les cuesta descubrirse a sí mismas y esperan siempre la  dirección y aprobación de los demás. Como otro resultado de este tipo de crianzas están los rebeldes, que no soportan que alguien les diga absolutamente nada de sus vidas y no toleran ninguna acción que perciban como controladora o sugerente de lo que ellos deberían hacer.

Crianzas basadas en la competencia:

Suele tener lugar en ambientes con más de un hijo, donde las comparaciones son constantes y existe una especie de lucha permanente por sobresalir, por ganar puntos, por ser reconocido o aceptado. Estas personas normalmente crecen pensando que para ser amados, deben continuamente esforzarse por sobresalir.

Crianzas sobreprotectoras:

La sobreprotección termina por convertir a las personas en seres con dificultades para valerse por sí mismos, no están preparados para su independencia y sienten la necesidad de vivir apoyados y ayudados por los demás. Su poca capacidad resolutiva los hace buscar nexos en donde se sientan seguros y de alguna manera se garanticen sus necesidades, lo cual no se sienten capaces de hacer pos sí solos.

Crianzas ausentes:

Aquellas crianzas en donde las figuras principales están normalmente ausentes o bien así es percibido, suele formar personas sin intenciones de relacionarse a profundidad en sus relaciones o bien personas que busquen suplir el afecto y la atención que no obtuvieron durante su crianza.

Crianzas sin límites:

Tanto la castración como el permitir que los hijos hagan lo que les parezca, son formas de dañar. Los hijos en edad de crianza están aprendiendo a ver el mundo y como padres, tenemos la labor de establecer límites sanos, que van a preservar su integridad, que les hablarán de respeto por ellos mismos y por los demás. No somos mejores padres si dejamos que un niño haga lo que quiera, somos mejores padres si les hacemos entender el porqué consideramos que hasta un punto determinado está bien y más allá de eso, puede traer consecuencias negativas.

Si bien no traemos instrucciones, debemos ser responsables con la crianza que brindamos a nuestros hijos, reconociendo que solo valdrá la pena aplicar lo que nos hizo sentir bien, queridos  y protegidos, lo demás, nos habremos dado cuenta de que la vida tiene muchas formas de mostrárnoslo.

Haz lo mejor que puedas desde el amor

Todas las crianzas son criticables, porque todos cometemos errores, procuremos que los nuestros no dejen secuelas de alto impacto en esos seres que pactaron venir a la vida a través de nosotros. Solo tenemos una oportunidad de criar a cada uno de nuestros hijos, procuremos que los aciertos sean mayores que los errores y entendamos la gran responsabilidad que tenemos de marcar una vida.

Y si bien es cierto que la crianza resulta importante en la vida de cualquier persona, pues tomemos lo que nos nutrió y lo bonito que podamos recordar de la que recibimos… Si no logramos ubicar algo, resaltemos el hecho de que nos regalaron el privilegio de vivir esta experiencia y desde allí soltemos los rencores y propongámonos dejar lo que no nos gustó en el pasado.

Ocupémonos en cualquier caso de construir la vida que queremos, responsabilizándonos por lo que somos y lo que podemos llegar a ser, sin importar lo que hemos vivido hasta ahora.

Como padres, usemos el amor como la guía para formar a nuestros hijos y entendamos que ellos no nos pertenecen, ni sus vidas, ni sus sueños, no están acá para enmendar nuestros errores, ni son una segunda oportunidad para nosotros. Ellos tienen una vida propia y respetable y nosotros debemos cuidar sus alas, enseñarles a volar y apoyarlos cuando lo hagan.

Imágenes cortesía de: Nicoletta Ceccoli

Por: Sara Espejo – Reencontrate.com


Sara Espejo

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