Poner límites no es malo, hazlo cuando creas necesario

Poner límites no es malo, hazlo cuando creas necesario
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Cuando se habla de poner límites, también se habla de asertividad. Y la asertividad es un término que, actualmente, está teniendo gran relevancia en el ámbito de las relaciones personales.

Recordemos que, ser asertivo no es otra cosa que reconocer y defender nuestros derechos. Pero eso sí, respetando siempre los derechos de los demás.

El detalle está en que, si vamos a colocar límites y queremos respetar a los demás, debemos reforzar nuestra empatía y nuestra buena comunicación.

Y esto, no es tan sencillo de hacer. Aunque se puede aprender y se puede desarrollar. Es por eso que aquí, voy a hablarte de ello, valiéndome de ciertas recomendaciones que precisa el área de la psicología.

Si en la actualidad te cuesta ponerles límites a ciertas personas, presta atención a esto que leerás a continuación.

Que no te cueste poner límites

Al tratar este tema, surgen varias preguntas. Sin embargo, voy a resaltar dos en especial:

  1. ¿En qué situaciones debemos poner límites?
  2. ¿A quién debemos colocárselos?

La primera pregunta es sencilla de responder:

Cuando sientas que estás frente a situaciones injustas que afectan tu salud o tu estabilidad emocional, será necesario que coloques límites.

Habrá momentos en los que deberás ser asertivo o, de lo contrario, terminarás afectado en distintos aspectos de tu vida.

Hombre pensando

Ahora bien, la respuesta a la segunda cuestión puede causar algo de controversia, ya que hay quienes creen que limitar a ciertas personas está mal.

Por ejemplo, colocar límites a nuestros padres, a nuestros hijos o a nuestra pareja es algo inaceptable para algunos. Sin embargo, habrá momentos en donde sea necesario hacerlo. Y más aún, si caemos en el punto anterior, donde hay algo que realmente nos está afectando.

Pero, ¿de qué forma podemos colocar límites?

Pues bien…

1. Comienza contigo mismo

El primer paso, y quizás el más importante, es que te conozcas bien a ti mismo.

Debes tener claro qué es eso que te hace sentir bien, que te gusta o que te agrada; y qué es eso que te incomoda, que te molesta, o que te puede hacer sentir mal.

Debes tener claro qué causa en ti felicidad, calma o tranquilidad; y qué causa en ti tristeza, ira o enfado. En otras palabras, debes conocer muy bien tus propios límites.

En función de lo anterior, podrás ser asertivo y poner límites cuando creas necesario. Si, por el contrario, no conoces bien tus propios límites o sencillamente los pasas por alto, esto hará que otras personas te irrespeten.

No esperes que los demás sepan lo que te gusta o lo que te disgusta. Y tampoco tengas una actitud de “no reacción”, es decir, no te cohíbas en expresar eso que te incomoda, te desagrada o te molesta.

Establecer límites es algo que comienza en ti.

2. Ahora sí, sé asertivo con los demás

Y no te extrañes si empiezan a sentirse ofendidos por la actitud que estás tomando. Por ejemplo, una de tus amistades te falta el respetoa modo de broma” valiéndose de un tema que es personal e íntimo para ti. Tú decides ser asertivo y no consentir esa falta de respeto.

Pero esa persona se siente ofendida y empieza a decirte que “no era para tanto”. Y es aquí, donde debes tener mucho cuidado con tu actitud. Así pues, tienes dos opciones: o dejas pasar por alto la falta de respeto y pides disculpas, o mantienes una postura asertiva y firme.

Conocerse a sí mismo

Es evidente que, si decides ser asertivo con alguien, la reacción de esa persona no será positiva. A lo mejor, le costará entender tu demanda o reclamo, e incluso, puede que termine intentando probar si lo que estás diciéndole es verdad. Habrá ocasiones en las que tratará de ver la situación como un juego y posiblemente, insistirá en irrespetar tus límites.

Y es aquí, donde debes ser consistente, coherente e insistente en el hecho de hacerte respetar. Y no otorgues un ápice de permisividad. De lo contrario, la otra persona verá que no estás hablando en serio y repetirá su accionar contra ti.

3. Mantén la línea del respeto

Esto es muy importante, pues establecer límites no quiere decir que vas a perder la paciencia y que vas a actuar de manera inadecuada. Ser asertivo no tiene nada que ver con gritar, con enfadarse o responder a una falta de respeto con otra falta de respeto.

Puedes ser asertivo y a la misma vez ser educado. Expresa tus incomodidades con firmeza, pero siendo respetuoso con la otra persona. Recuerda, no hay necesidad de agredir verbalmente a alguien que está sobrepasando un límite. Tampoco hay necesidad de hacer sentir mal a esa persona.

Intenta siempre mantener la línea del respeto, pues es lo que define realmente a la asertividad. De esta forma, podrás comunicar y expresar mejor tus inquietudes e incomodidades a los demás.

Asertividad

Poner en práctica la técnica de la asertividad es algo que toma tiempo.

Al principio puede que te cueste mucho y se te haga difícil el hecho de colocar límites. Quizás termines sintiendo miedo de lastimar a alguien más o de no saberte expresar. Pero es necesario que pases por encima de ello y aprendas. Recuerda que, primero está tu valor propio.

Ya lo dice la frase que lleva por título este artículo:

Poner límites no es malo, hazlo cuando creas necesario

Un saludo cordial.

Por: Adrian Alberto ∼ reencontrate.com


Adrian Alberto

Ingeniero de telecomunicaciones | Escritor y emprendedor digital | Me agrada leer, estudiar e investigar sobre temas de Psicología y Espiritualidad | Aprendiz de SEO y Desarrollo Web | IG: AdrianAlbertoOk

One thought on “Poner límites no es malo, hazlo cuando creas necesario

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