No siempre debemos marcharnos, a veces solo necesitamos cambiar la forma de quedarnos

No siempre debemos marcharnos, a veces solo necesitamos cambiar la forma de quedarnos
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Muchas veces cuando las cosas comienzan a tomar un camino diferente al que nos gustaría, tomamos como mejor opción el marcharnos de aquello que sentimos no nos está haciendo bien. Evidentemente cada situación debe evaluarse como un caso particular y sin ánimos de generalizar, queremos hacer la invitación a tomar la retirada, como primera opción.

Ocurrirá a lo largo de nuestras vidas que estemos en medio de un caos emocional y solo nos baste ajustar algunas tuercas para comprobar que el engranaje funciona, y no solo funciona, sino que resulta ideal para nosotros.

Es verdad que las expectativas juegan un papel importante y que cuando tenemos algunas depositadas en una situación, en una relación, en una oportunidad tomada y las cosas comienzan a desviarse, nos sentimos frustrados y en muchos casos queremos simplemente pulsar el botón de eyectarnos.

Escucha lo que dice tu corazón

Sin embargo, si dejamos un tanto de lado las expectativas y nos proponemos escucharnos, quizás dentro de nosotros, vamos a conseguir mapas con rutas que racionalmente pueden parecernos algo extremas, disparatadas y hasta peligrosas. Y son estos mapas los que nos mostrarán el camino que debemos tomar, para quedarnos en lo que amamos, sin que nuestra integridad resulte comprometida.

Escuchar al corazón puede no ser un proceso sencillo, porque el ego imita su voz y suele jugarnos bromas pesadas. Si la decisión parte del orgullo, de la rabia, de la impotencia, del miedo, podemos estar seguros de que es el ego manifestándose… Pero si la decisión que tomamos, más allá de lo dolorosa que pueda resultar, nos genera paz y sentimos que es lo correcto, podemos estar tranquilos, porque hemos actuado desde la sabiduría de nuestro ser, que entiende cosas que quizás no podemos ver a simple vista.

Permanecer no nos convierte en mártires

En el caso de decidir permanecer, no se trata de convertirnos en mártires y quedarnos aguantando una especie de tortura, en lo absoluto. Se trata de evaluar cuando una parte importante de nosotros quiere quedarse, cuáles son los ajustes que debemos realizar para que ello sea posible.

Es importante acá que lo que sea que ajustemos esté orientado a nosotros y que no contemos con la participación de elementos externos, ni siquiera de la otra persona, cuando de relaciones se trata. La decisión debe considerar:

¿qué puedo ajustar yo, sintiéndome cómodo, para poder quedarme aquí, de donde no quisiera irme?

Si nos encontramos con que efectivamente podemos ajustar algún tipo de creencia, ser más flexibles en algún aspecto, cambiar alguna prioridad, ceder algo de terreno o apoyar ciertas cosas por ejemplo, podemos decir que podemos abrir un túnel para transitarlo en medio de lo que nos lleva con la maleta preparada.

Una vez que decidimos quedarnos bajo condiciones autoimpuestas y con la mejor disposición de que los resultados sean satisfactorios, podemos abrir un período de tiempo prudencial y observar si los ajustes que hemos generado en nosotros han sido suficientes para permanecer.

Irnos siempre será una opción

Irnos de donde queremos estar, requiere de mucho valor. Marcharnos de donde ya no hay nada que buscar, habiendo hecho lo posible y lo que con los recursos que manejamos estuvo en nuestras manos, nos garantiza algo de tranquilidad y la sensación de haber hecho, al menos desde nuestra perspectiva, lo mejor que pudimos.

A veces tomamos impulsivamente la ruta de escape rápida y nos vamos sin mayor miramiento y en poco tiempo estamos arrepentidos y queriendo volver y quizás haciéndolo en condiciones desfavorables para nosotros. Por ello en todo caso busquemos  agotar los recursos, si efectivamente estamos hablando de algo que nos importa… Porque puede pasar que al marcharnos, cerremos la única puerta a esa parte de nuestras vidas… Y sí, eso podría ser un bendición, pero otras veces corresponde a una decisión impulsiva o con consecuencias no evaluadas en su totalidad.

Antes de irte, mira qué pasa si cambias tu forma de quedarte…

Por: Sara Espejo – Reencontrate.com


Sara Espejo

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