Si quieres que El Universo haga su trabajo, deja de decirle cómo hacerlo

Si quieres que El Universo haga su trabajo, deja de decirle cómo hacerlo
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Quienes creemos que hay una fuerza superior,  que nos colabora en nuestros procesos creativos y que responde a nuestras peticiones y en particular a nuestra  vibración, normalmente fallamos un poco en eso que llamamos fe.

La fe es la que nos permite delegar a plenitud a aquello, que quizás no vaya más allá de nosotros mismos, lo que queremos para nuestras vidas. Nos cuesta decir: listo, ya está pedido, ahora a esperar.

Por el contrario, pedimos algo y estamos en una revisión constante y en un cuestionamiento interminable y lo que hacemos es retardar el proceso de manifestación de aquello que deseamos para nuestras vidas.

Nos saboteamos de muchas maneras, pero acá voy a dejar algunas, para que evalúen si se sienten identificados con alguna y lo más importante, trabajen para eliminar esa costumbre, que se presenta como una piedra de tranca para que nuestro poderosísimo Universo haga su trabajo.

Obstáculos autoimpuestos:

No creer que nos merezcamos aquello que hemos pedido:

Si pensamos que pedimos algo que por algún motivo creemos no merecer, pues el resultado es obvio… No llegará. No basta con decir yo me merezco eso porque he trabajado, he sido esto, he sido lo otro, no van por allí los tiros. Se trata de realmente podernos visualizar y proyectar con lo que queremos, que le demos cabida en nuestra mente, sin resistencia, sin peros, sin preguntas. Es más de ser, que de hacer.

Compararnos con los demás:

Cada quien está en medio de su proceso creativo, quien vibre de manera más conveniente con sus deseos y se enfoque de forma precisa en aquello que desea, muy probablemente trace una ruta más rápida y segura de alcanzar lo que quiere. Pero no sirve de nada compararnos para sentirnos más o menos que los demás o para determinar una ventaja o desventaja. Cada quien está en su proceso y solo debemos apoyarnos en la medida de las posibilidades.

Pensar que lo que pedimos es demasiado grande:

Algo solamente es demasiado grande en nuestra mente, solo nosotros podemos colocarnos límites, que serán respetados y a ellos se ajustarán nuestras peticiones y los resultados que obtengamos. Cuando nos hacemos conscientes de que la fuente a la que tenemos acceso es ilimitada, es infinita y además es absolutamente generosa, nos permitimos pensar en grande y desafiar un poco las creencias de una mente conservadora y ajustada a parámetros y patrones inculcados a lo largo de toda una vida.

Creer que debemos hacer grandes sacrificios:

Algunas veces pensamos que debemos ganarnos a pulso lo que pedimos, pero señores, allí se pierde un tanto la magia de pedir y recibir… Es como si ordenáramos un platillo en un restaurante y fuésemos a la cocina y dijéramos: voy por los ingredientes y ya vuelvo a cocinar mi plato. Si lo pedimos, lo esperamos y ya. Nuevamente: No tenemos que concentrarnos en el hacer, sino en el ser. Si nos acostumbramos a que solo obtendremos beneficios proporcionales a nuestros sacrificios, nos parecerá que nunca damos suficiente y desde la frustración y el ánimo del sacrificado, los deseos tienden a no llegar con facilidad… De hecho a veces nunca llegan.

Dudar de que llegará a nosotros lo que deseamos:

La clave de todo, asomada en lo que está expresado anteriormente. Lo verdaderamente importante al momento de pedir o desear algo ante el universo es confiar que llegará. Cualquier pero, cualquier duda, cualquier obstáculo que coloquemos, solo retrasará o imposibilitará lo que queremos.

Desear varias cosas incompatibles entre sí:

A ver, si pedimos un hijo, no podemos pedir no tener hijos… ¿Cierto? Pues este ejemplo es muy claro y se siente la incongruencia rápidamente. Pero a veces no es tan sencillo darnos cuenta de que estamos pidiendo cosas, o que se den situaciones que por sus características, no pueden manifestarse en simultáneo. Luego, estamos confundiendo al universo y se nos presentará como manifestación a lo que menos le pongamos resistencia.

Estresarnos en el proceso:

Relajados es como con mayor facilidad podremos obtener lo que pedimos. La relajación es lo que acompaña a la fe, a la certeza que tenemos que aquello solicitado, llegará a nuestras vidas. Mientras que el estrés, la ansiedad, solo demuestra que no estamos convencidos de que aquello que hemos pedido, se hará parte de nuestras vidas. Soltemos el estrés y con confianza permitamos al universo trabajar.

Mientras más fe tengamos, las manifestaciones serán más rápidas y cuando practicamos y nos damos cuenta de que El Universo efectivamente es un gran sí, no queremos dejar de pedir, de co-crear, de esperar todo aquello que deseamos para nuestras vidas.

Tú encárgate de tener claro lo que quieres, de expresárselo al Universo sin mensajes contradictorios y de esperar que aquello que deseas, simplemente y fácilmente llegue a tu vida.

Si parece magia, es porque lo es… Y está al alcance de tus manos, haz uso de ella.

Imágenes cortesía de: Manka Kasha

Por: Sara Espejo – Reencontrate.com


Sara Espejo

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