A los hombres de mi vida, les digo: GRACIAS

A los hombres de mi vida, les digo: GRACIAS

Solemos esperar mucho de los hombres, que por su condición o género, están programados para dar. De eso se trata su energía, mientras que la mujer transforma y anida. Bajo este patrón, el hombre es sometido a una especie de separación de su parte emocional, de todo lo que lo conecta con sus sentimientos, con parte más blanda y quizás más frágil.

El hombre debe ser fuerte y capaz de sostenerse a sí mismo y a su pareja, inclusive a su familia… Es una creencia común, que abandona el hecho de que todos somos iguales y que como seres humanos tenemos demandas de afecto, de atención y sobre todo momentos de quiebre. Y eso no nos hace más débiles o nos resta honor en cualquiera de nuestros roles.

Debemos aprender a darle la libertad al hombre de sentir, de aprender a canalizar y expresar sus emociones, que se sienta cómodo aflorando esa parte de sí, que es tan propia como la de cuidador, protector y proveedor.

Todo hombre tiene sus penas secretas que el mundo no conoce. Por eso a veces acusamos de frialdad a un hombre que en realidad, sólo es un hombre triste.  ― Henry Wadsworth Longfellow

Casi todas nuestras conductas son programadas, nos enseñan a ser de determinada manera, de una manera que encaja en la sociedad en la que nos desenvolvemos y tratando de encajar en diferentes patrones, mutilamos partes de nosotros que luego nos cuesta mucho desarrollar.

La familia y los resultados

Lo mejor que le puede pasar a un hombre es crecer en una familia que lo respete y lo reconozca, que le permita llorar de ser necesario, que le permita sentir miedo y expresarlo, que le fomente su creatividad y su sensibilidad. Llorar no es de niñas, llorar es de humanos, con ello limpiamos nuestro corazón y sacamos todo lo que duele. Cuando nos lo guardamos acumulamos cargas que terminan por doler e imposibilitarnos.

El que un niño se desarrolle en un ambiente que le permita expresarse y en el que reciba mucho amor, sin temor a influenciar su preferencia sexual, aun no siendo una garantía de su salud emocional, sin duda es un avance que se traducirá en una mayor capacidad para amar, para recibir amor, para expresarse, para comunicarse y para manejar sus emociones.

Ciertamente el hombre se caracteriza por hacer mayor uso de su cerebro izquierdo, lo que lo mantiene un tanto alejado de la realidad sensorial, por lo que pueden tener limitaciones en cuanto a manejar situaciones que requieran alguna interpretación de respuestas emocionales.

La empatía siempre resulta de utilidad

Como mujeres debemos ser un tanto empáticas con los hombres y apoyarlos en sus caminos, que aun cuando muchas veces nos pudiesen parecer más sencillos, pues están cargados de muchas limitaciones, expectativas y sobre todo de restricciones y presiones a lo largo de sus vidas.

Debemos considerar que es difícil que los hombres se expresen como queremos o como esperamos, entendiendo que han sido condicionados y programados a protegerse con una coraza asociada a su virilidad y que al traspasarla se sienten realmente vulnerables. Puede ser un largo proceso el revertir una programación que ha sido implantada en la mente de todos, hombres y mujeres, de generación en generación desde hace mucho.

Pero hoy queremos decirle a esos hombres que los honramos y los reconocemos, que los amamos fuertes, pero entendemos su sensibilidad, que el exteriorizarla no los hace menos hombres, por el contrario, los hace ser seres más completos, sin fachadas, los hace mirarse como seres integrales y libres de mostrarse como en realidad son, sin tener que esconder una parte de sí mismos por sentirse vulnerables.

Valiente el hombre que es capaz de permitirse sentir y de canalizar sus emociones… Tenaz el que poco a poco se conoce y se reconoce sin dudar de sí mismo… Inocente quien sataniza sus emociones porque eso fue lo que le enseñaron. Sea cual sea el caso, a cada hombre que atraviesa su propia batalla, le damos las gracias, por ser, por estar y por hacer lo mejor que pueden con los recursos que tienen.

Por: Sara Espejo – Reencontrate.com


Sara Espejo

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