Aprenderías más de tus errores, si no te pasaras la vida negándolos

Aprenderías más de tus errores, si no te pasaras la vida negándolos
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Todos y cada uno de nosotros comete errores, obviamente cargados de subjetividad, porque sabemos que lo que está bien para algunos, para otros no necesariamente. Podemos llamar un error a aquello que nos llevó a un resultado indeseado.

Dentro de las infinitas opciones de las que podemos disponer, optaremos por alguna y otra, quizás se presente como más conveniente. Así que podríamos decir que siempre hay una mejor manera de hacer las cosas y en consecuencia podríamos estarnos equivocando de manera constante.

-Una persona que nunca cometió un error, nunca intentó nada nuevo. -Albert Einstein.

Nos conviene salir de la profundidad conceptual y la relatividad de los errores, para darle paso a nuestro aprendizaje.

No traemos un manual de vida, ni podemos instalar una aplicación en el móvil que nos mantenga alejados de los errores. Los vamos a cometer de manera frecuente y lo que marcará la diferencia será lo que hagamos con ellos.

El reconocimiento como primer paso

Lo primero que debemos hacer es reconocer que hemos cometido un error, que hemos tomado una acción que nos ha llevado a un punto inconveniente y a partir de allí debemos ser capaces de asumir las consecuencias de ese error.

Cada decisión que tomamos, cada acción que ejecutamos, tiene una consecuencia. Está en nosotros el rescatar el beneficio y hacer que aun considerándolo un error, podamos sumarlo a nuestras vidas traduciéndolo a aprendizaje, a acrecimiento, a fortalecimiento.

Cuando negamos nuestros errores, tomando como actitud predominante la soberbia y la falta de humildad, estamos cometiendo incluso un error mayor, porque no nos permitimos aprender de lo que hicimos y muy probablemente nos coloquemos repitiendo el mismo error.

Más allá de un perdón

Las consecuencias de nuestros actos no solamente nos afectan a nosotros. A veces afectan a nuestro entorno, a nuestros seres amados y cuando nuestras acciones dañan a otros, aun cuando sabemos que no podemos cambiar lo que ocurrió, debemos buscar la manera de subsanar los daños. Cada error nos da su propia oportunidad de compensar, de ofrecer disculpas, de ubicar vías que aminoren los efectos de nuestros actos.

Quizás las personas afectadas no nos puedan perdonar, pero de seguro quedaremos mejor con ellas y con nosotros mismos si asumimos la responsabilidad de nuestros errores y la disposición que tenemos de enmendar en la medida de lo posible lo que hayamos estropeado.

Errores como guías

Nuestros errores son una manera también de guiar nuestros pasos, imaginemos que estamos jugando un video juego y por cada paso equivocado una mina explota y nos coloca en otra posición. Cada mina nos dice: por acá no es y el hacerle caso nos puede ahorrar el recorrido de un camino equivocado.

Si optamos por ignorar la mina su explosión y los daños generados, podemos continuar por un camino que de seguro tendrá más de una mina, en lugar de haber tomado las alternativas de manera temprana.

Aprendiendo de los nuestros y de los ajenos

A veces no estamos preparados para ver nuestros errores, pero si tenemos cierta disposición a crecer, estamos abiertos a los cambios, podemos escuchar a quienes nos lastiman, vamos a ir sacando ventaja de nuestros errores para generar cambios positivos en nosotros, que nos harán personas con una visión más amplia y con mayor consciencia de lo que podemos generar con nuestras acciones.

Inclusive, aunque quizás pueda resultar más complicado que aprender con nuestros errores, podríamos aprender de aquellos que cometen los demás. Porque aunque nunca atravesamos caminos exactamente iguales, la experiencia de los demás nos puede iluminar de nuestros pasos para ver los baches del camino.

-Las personas inteligentes aprenden de sus errores. Pero las realmente brillantes aprenden de los errores de otros. -Brandon Mull.

La vida es un continuo ensayo y error. Aprender y disfrutar incluso de los errores es lo que nos garantizará sacarle el mayor provecho a esta experiencia.

Por: Sara Espejo – Reencontrate.gurú


Sara Espejo

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