La felicidad es la mejor venganza de todas

La felicidad es la mejor venganza de todas
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Dichoso todo aquel que no ha tenido alguna vez en su vida deseos de venganza, por algo que le ha afectado de forma directa o indirecta. Cuando hemos resultado heridos o bien alguien a quien apreciamos, podemos llenarnos la cabeza de pensamientos que solo nos dirigen hacia el punto donde la persona responsable de esa herida sufre en carne propia lo que hemos podido sentir.

Planear una venganza puede ser una de las cosas más desgastantes que existe en la vida. Cada vez que ella se haga presente en nuestras mentes, se revolverá el dolor que sentimos y dolerá una y otra y otra vez… Y la peor parte de todas es que ese dolor no va a aminorarse una vez ejecutada nuestra venganza.

Es por ello que la recomendación de hoy, en pro de nuestro bienestar, es el de sustituir cualquier plan de venganza por el que mayores efectos generará: NUESTRA FELICIDAD

La felicidad es demasiado poderosa y a quien no nos quiere de la mejor manera, resulta en un arma mortal.

  • El centrarnos en ser felices nos permitirá:
  • Colocarnos en un papel protagónico.
  • Tomar el control de la situación.
  • Decidir en función nosotros y no de otros.
  • Hacernos mejores en el proceso y no nivelarnos con lo que nos lastimó.
  • Dejar el pasado atrás y continuar.

La felicidad como venganza, no puede estar desligada del perdón

Lo hagamos de forma consciente o no, el perdón, se vuelve parte del proceso, cuando decidimos ser felices, en lugar de desgastarnos en una lucha interna que nos destruye a nosotros mucho antes de llegar a nuestro blanco.

El perdón es una manera de continuar sin cargas. Es como quitarle el control a lo que nos lastima y desactivarlo para siempre. Muchas veces pensamos que al perdonar le estamos otorgando al otro el consentimiento por habernos hecho daño, pero la realidad es que estamos evitando que el daño se repita una y otra vez.

Cuando perdonamos, dejamos en ese punto la caja que tanto nos pesaba cargar en hombros. Decimos no más a los desperdicios que alguien de alguna forma depositó en nosotros y que en ese momento no supimos rechazar, pero que ahora sí podemos y lo hacemos.

Al perdonar, la necesidad de vengarnos no tiene mucho lugar y solo podemos abrirle un camino más amplio a la que llamamos nuestra mejor venganza, la más inteligente, la más rentable: nuestra felicidad.

Aun cuando nuestro fin no sea hacer daño, si alguien no nos quiere bien, el corto circuito al vernos felices, será inevitable y éste será uno de los beneficios adicionales de haber decidido por aquello que nos llenará el alma de satisfacción, en lugar de nuestra mente de veneno.

La empatía es la clave del perdón

Sí, posiblemente nosotros no hubiésemos podido hacerle a otro lo que nos hicieron a nosotros y sentimos que nos quebró, nos humilló o nos hizo algún mal. Pero quizás sí, quizás en las condiciones del otro sí, quizás con los recursos del otro sí… Todos estamos en este tránsito procurando ser felices, ser amados, dando desde lo que somos, desde lo que nos define y en cada paso estamos en riesgo de cometer errores, de herir a otros y es parte del proceso.

Puede sonar conformista, pero así es nuestra naturaleza y aceptarla es una buena forma de conectarnos con el perdón. No nos tomemos las cosas de forma tan personal… Es raro que alguien haga algo con el fin específico de lastimar a otro, los daños por lo general terminan siendo colaterales y aunque esto no resta efecto, pues resulta un aliciente cuando lo pensamos de esa manera.

Ante cualquier deseo de venganza, optemos siempre por nuestra felicidad, ésta nos conectará con lo mejor de la vida e impactará a todo el que nos rodea, alegrándoles la vida a los que nos quieren y amargándoselas a quienes desearían vernos mal. incluso cuando esa no sea la finalidad.

Por: Sara Espejo – Reencontrate.com


Sara Espejo

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