Cuando las personas generan adicción: cómo soltar

Cuando las personas generan adicción: cómo soltar

Hay personas que nos generan adicción. Nos obsesionamos con alguien porque en algún momento fuimos felices y esto nos cierra la mente y provoca que nos aferremos a ella. Debemos liberarnos de la creencia de que nuestra felicidad depende de otro a causa de no sentirnos capaces de disfrutar por nosotros mismos.

No es tan fácil darnos cuenta de cómo nos vemos en esta situación aunque sí podemos distinguirlo en otros y lo primero que pensamos es: “Yo no podría estar en ese lugar. ¿Por qué no se va? ¿Será que no puede advertir lo que le pasa?”.

Sin embargo, de pronto caemos en la realidad de que lo que creíamos que no nos pasaría jamás, nos sucedió: no podemos dejar ir al otro aunque sepamos que debemos hacerlo, por nuestro propio bien. Las alegrías van disminuyendo y las tristezas, aumentando.

La felicidad solo depende de uno mismo

No podemos entender cuál es el motivo que nos hace permanecer en una relación en la que nos hace sufrir. Las preguntas nos vienen a la cabeza cuando estamos solos: ¿por qué me aferro a quien ya no me provoca alegría?, ¿por qué no la dejo ir si sé que me voy a sentir más aliviado? No encontramos las respuestas.

Así es cómo la cabeza comienza a funcionar generándonos una terrible ansiedad y aparecen las emociones encontradas. Por una parte, amamos a quien tenemos al lado pero, a veces, no lo soportamos porque no nos brinda lo que esperamos. ¿En qué momento generamos tantas expectativas? ¿Tal vez las fabricamos nosotros mismos? Allí surgen las dudas de si no será que idealizamos al otro.

¿Por qué idealizamos a las personas?

Esto es muy común en el período de enamoramiento. El asunto es sostenerlo más allá de ese lapso porque cuando ponemos a alguien sobre un pedestal luego será muy difícil remontar debido a que pusimos la vara tan alta. No lo hemos visto con una mirada objetiva sino enamorada. Seguramente, tendrá que ver con la baja autoestima.

Nos sentimos atraídos a alguien que nos encandiló con su forma de ser, tan similar a nuestro ideal. Esta idealización nos bloquea los sentidos e impide que nos demos cuenta de que, en realidad, no es tan así. Solo es lo que nosotros queremos que sea y cuando logramos verlo… ¡pumba! vemos la otra cara de la moneda.

Pero insistimos, porque en alguna oportunidad nos hizo bien y queremos rescatar eso que fue positivo. Tantos buenos recuerdos de momentos únicos compartidos deben ser valorados. Lamentablemente, luego surgieron otras situaciones que nos apena reconocer que nos hicieron daño y nos fuimos desgastando.

Cuando idealizamos al otro estamos construyendo una fantasía en la que le atribuimos ciertas características que no corresponden con lo que es. La imaginación nos forja una idea de cómo nos gustaría que sea pero vamos descubriendo los defectos que antes no veíamos. Entonces, al poner los pies en la tierra, todo se viene abajo.

Hacemos lo imposible por salir al rescate de algo que ya no tiene retorno y no lo queremos comprender. ¡Es tremenda la sensación de estar remando sin llegar a ninguna parte! De pronto, después de mucho llorar y angustiarnos, sentimos una pequeña claridad en nuestra mente. ¿Valdrá la pena tanta angustia y lágrimas derramadas? ¿Cuál será el objetivo de esta situación si no tiramos ambos del mismo carro? Quizás solo estemos dilatando un final aferrándonos a tiempos mejores y negando los peores.

Cómo evitar el apego

  • Reconocer el lado humano e imperfecto sabiendo que todos tenemos virtudes y defectos.
  • Evitar caer en las trampas de la idealización.
  • Lograr encontrar el potencial que tenemos de elegir cómo vivir nuestra propia vida en armonía.

Es difícil reconocer el apego porque tenemos la gran habilidad de autoengañarnos. Sufrimos de apego emocional cuando notamos que estamos obsesionados y nos percatamos de que nuestros deseos han pasado a ser necesidades absolutas y que nada nos conforma sino que cada vez necesitamos más para estar bien. Esa es la adicción al otro.

La adicción afectiva es una enfermedad que tiene cura y, lo más importante, puede prevenirse. “¿Amar o depender?” – Walter Riso

Llegó la hora de evaluar y tratar de ser realistas. La historia de amor que nos forjamos, concluyó. No es la triste realidad, es la que debe ser porque quiere decir que no era lo adecuado para mi felicidad.

¡Anímate a soltar!


Isabel Quesada

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