Resiliencia. Cómo vencer la adversidad y aprender a sobreponerse

Resiliencia. Cómo vencer la adversidad y aprender a sobreponerse
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Resiliencia es la capacidad que tiene una persona para superar circunstancias traumáticas, cómo vencer la adversidad y aprender a sobreponerse a ella.

A veces la vida nos pone a prueba enfrentándonos a situaciones que superan nuestras capacidades. Estas pueden ser causadas por la pérdida repentina de un ser querido, una enfermedad prolongada, haber sido maltratados desde niños, haber sobrevivido a una catástrofe natural o a un grave accidente.

Estas circunstancias son las que generan el desarrollo de un trastorno de estrés postraumático y, ante esta vivencia, cada persona reacciona de manera diferente.

Aprender de la adversidad

La resiliencia no solo es una manera de sobrellevar traumas sino también de aprender a nutrirse de la propia experiencia negativa, aceptando lo que se ha vivido y utilizarlo para salir adelante. Quizás a otras personas, estas situaciones los hayan llevado a adquirir enfermedades.

Vivir una experiencia traumática siempre va a tener un gran impacto en nuestra vida dado que se trata de una situación altamente estresante. La mejor manera de sobreponerse a esta realidad es la de transformar el dolor en fuerza, para seguir adelante y poder disfrutar de la vida.

Es frecuente ver cómo a través de la propia experiencia, muchas víctimas de catástrofes u otras situaciones traumáticas utilizan sus vivencias para ayudar a otros que están en la misma situación.

Cómo ser resiliente

Las personas no nacen resilientes, se hacen. Esto significa que han tenido que sobreponerse a situaciones adversas sin haberse dado por vencidas y han logrado desarrollar las habilidades necesarias para enfrentarse a dichas circunstancias.

Existen diferentes situaciones que nos pueden llevar al límite y hacernos cuestionar si tenemos la fuerza de voluntad necesaria para salir adelante. Ante estas circunstancias hay dos opciones: dejarse vencer y sentir que se ha fracasado o sobreponerse y salir fortalecidos, apostando a la resiliencia.

9 características de una persona resiliente

Lo que se necesita para ser resiliente:

  1. Autoconocimiento: es el arma más poderosa que tiene una persona resiliente para enfrentar las adversidades. Estas personas conocen sus fortalezas y debilidades y esto les permite trazar sus objetivos sabiendo con qué cuentan.
  2. Creatividad: el resiliente no solo pegará los trozos rotos de su corazón sino que sabrá transformar en algo bello su experiencia dolorosa.
  3. Confianza: conocen sus capacidades y confían en ellas, saben de lo que son capaces de hacer para salir adelante porque se sienten seguros de lo que van a lograr pero también saben cuándo es necesario pedir ayuda.
  4. Aprendizaje: reconocen las dificultades como una oportunidad de aprendizaje y las asumen para generar un cambio, para crecer. Cuando se encuentran ante una adversidad se preguntan: “¿Qué me está queriendo decir esta situación?, ¿qué puedo aprender?”.
  5. Conciencia plena: las personas resilientes tienen una gran capacidad de aceptación y, generalmente, tienen el hábito de vivir en el aquí y ahora (conciencia plena) practicando Mindfulness o algún otro tipo de meditación. Saben dejar atrás el pasado y no se preocupan por el futuro, aceptan las experiencias e intentan nutrirse de ellas.
  6. Optimismo: son conscientes de que nada es totalmente positivo o totalmente negativo pero se esfuerzan por centrarse en lo positivo y aceptan los retos. Siempre buscarán rodearse de personas con actitud positiva y evitan a los “vampiros emocionales”.
  7. Flexibilidad: a pesar de que saben perfectamente qué es lo que quieren también tienen la suficiente flexibilidad para adaptarse a los cambios, cuando fuera necesario. Esto no implica que renuncien a sus metas sino, por el contrario, siguen con su perseverancia y capacidad de lucha.
  8. Sentido del humor: han aprendido a enfrentar la adversidad con humor porque esto les ayuda a mantenerse optimistas y enfocarse en los aspectos positivos de las situaciones. No intentan controlar las situaciones sino sus emociones porque saben que es imposible. Cuando no pueden cambiar la realidad, cambian sus emociones.
  9. Aceptación: aceptar que no podemos cambiar lo que ha ocurrido y que no siempre tenemos el control de lo que nos sucede, puede ayudarnos a superar las dificultades. Pero, si notamos que nos cuesta salir de esa situación, estaría bien pedir ayuda a quien nos inspire confianza o que hayan pasado por lo mismo.

Lo bueno de ser resiliente es poder transmitir -desde la propia experiencia- a otros que están pasando por una situación traumática, que ¡sí, se puede!

Isabel Quesada – Reencontrate.com


Isabel Quesada

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