Mejora tu capacidad de resiliencia con estos sencillos consejos…

Mejora tu capacidad de resiliencia con estos sencillos consejos…
Comparte

Por si no lo sabías, la resiliencia es esa extraordinaria habilidad que la mayoría de nosotros, los seres humanos, tenemos para asumir con flexibilidad ciertas situaciones difíciles, al punto de sobreponernos a ellas. Es decir, consiste en saber afrontar el dolor y la adversidad.

Muchas veces la vida nos pone a prueba y nos desafía con situaciones que superan el límite de lo que se supone “podemos soportar”: te hablo de una enfermedad difícil, la muerte de un ser querido, algún fracaso inesperado, una ruptura amorosa, problemas económicos, o incluso la propia pandemia…

Ahora bien, frente a todo esto, es obvio que nos cuestionemos si en verdad tenemos la fuerza y la voluntad para seguir adelante y enfrentar todas estas cosas.

Ten en cuenta algo y es que siempre van a haber dos opciones:

  • Dejarnos vencer y sentir que hemos fracasado.
  • O, sobreponernos a ello y salir fortalecidos.

¿Cuál de ellas prefieres tú?

La última, por supuesto, es la que apuesta por la resiliencia, y es la que vamos a tratar el día de hoy aquí.

Mejora tu capacidad de resiliencia con estos sencillos consejos…

Si quieres volverte un ser más resiliente, y de esta manera afrontar las circunstancias o situaciones difíciles que se presenten en tu vida, haz lo siguiente:

1. Acepta que el dolor es parte de la vida

Parece mentira, pero el sufrimiento forma parte de la experiencia humana. Y con esto no quiero decir que “todo está perdido” o que “no vale la pena luchar” ni nada por el estilo. Más bien, la idea de comprender que el dolor es parte de la vida, tiene que ver con aceptarlo y tratar de verlo desde una perspectiva diferente.

Hombre afrontando dolor

Muchas personas por ejemplo, cuando viven momentos malos o se enfrentan a situaciones difíciles e inesperadas, se preguntan a sí mismas, “¿por qué a mí?”. Cuando lo correcto en mucho de estos casos es tratar de encontrarle un sentido a ese momento, malestar o dolor. Es decir, analizar y preguntarse por qué está sucediendo lo que está sucediendo: ¿hay algo que debemos aprender? ¿Hay algo a lo que debemos decir “basta”? ¿Hay cosas que debemos cambiar?

2. Paso a paso, cambia tu actitud frente a la vida

Una actitud negativa solo te guiará al fracaso y la rendición. En cambio, ver lo negativo como una oportunidad de crecimiento o aprendizaje, desarrollará tu capacidad de resiliencia.

Si decides tener una actitud positiva, paso a paso, terminarás descubriendo que muchas de tus fortalezas siempre han estado ahí, esperando por ti. Y ojo, porque esto no quiere decir que frente a las situaciones difíciles vas a hacer como si nada y vas a decir que “todo está excelentemente bien”: eso ya es positivismo tóxico.

La idea es que, si estás atravesando una situación difícil, ok, la estás atravesando, pero reconoces que tienes la capacidad de afrontarla y salir de ella. De hecho, una forma de desarrollar una actitud resiliente, tiene que ver con cambiar pensamientos derrotistas por pensamientos expansivos y edificantes.

Te pongo ejemplos…

En vez de decirte a ti mismos:

  • “No puedo hacerlo”.
  • “Es muy difícil”.
  • “Nunca podré lograrlo”.

Empieza a decirte:

  • “Voy a afrontarlo”.
  • “Voy a intentarlo”.
  • “Sé que podré con esto”.
  • “Puedo mejorar, estoy dispuesto a hacerlo”.

Es decir, tú mismo te das ánimos para poder afrontar lo que está frente de ti y no achicarte. De eso se trata este punto: de cambiar tu actitud frente a la vida.

3. Aprende a controlar tus emociones

La resiliencia va de la mano con la inteligencia emocional… ¿Y por qué digo esto?

Pues bien, porque muchas veces cuando vienen los momentos difíciles en vez de asumir una actitud resiliente, nos dejamos llevar por emociones negativas como la ira, la desesperación, la tristeza, la rabia, el rencor, entre muchas otras.

Lo ideal es saber tomar control de nuestras emociones para así poder evidenciar un cambio de actitud que nos permita tener nuestra mente preparada para pensar bien antes de actuar y no para reaccionar de buenas a primeras.

Así pues, recomiendo mucho trabajar lo que es la inteligencia emocional, bien sea por cuenta propia o hablando con un profesional de la salud mental que te pueda orientar en este aspecto.

Si quieres aprender más sobre este punto, voy a citar el título de un post que anteriormente hemos escrito aquí para que lo leas cuando gustes: Toma el control de tus emociones y no seas un esclavo de ellas.


Adrian Alberto

Ingeniero de Telecomunicaciones. Mi fuerte es la tecnología, aunque aquí escribo sobre crecimiento personal y lo que sé de psicología. Fiel creyente del "todo es posible en esta vida" 🌻💪🏻