Todo lo que te molesta afuera, te está moviendo por dentro

Todo lo que te molesta afuera, te está moviendo por dentro

Muchas veces no somos capaces de percatarnos de lo útil que resultan nuestras emociones resultantes de lo que se produce afuera, para indagar un poco en lo que somos.

Todos tenemos cosas de nosotros que conocemos y otras que están prácticamente ciegas desde nuestra óptica

Las relaciones personales nos dejan tanta información, comenzando por las personas que llegan, las que atraemos, ellas son un reflejo nuestro y no llegan por casualidad. Cada una viene a mostrarnos algo, en algunos casos con evidentes lecciones, en donde asumimos el rol de aprendices, mientras que damos cancha abierta al otro para ser nuestro maestro.

Pero en otros casos, no necesariamente la lección está clara, ni los roles, ni nada… Cuando más conectados con nuestro ego estamos, se nos hace más complicado mirar en el otro eso que debe llamarnos la atención en nosotros mismos. ¿Por qué? Porque estamos enfocados en el otro, en lo que no hace bien, en lo que puede mejorar, en lo que nos daña, en lo que nos incomoda.

Y obviamente desde la crítica, desde el juicio hacia los otros no tendremos la capacidad de ver nada que no tenga relación con ese enfoque. Pero si asumimos que todo lo que de alguna manera nos irrita, es una invitación para revisarnos a nosotros mismos, podemos sacar un gran provecho de todas nuestras relaciones personales.

Observarnos es la clave

Solo tenemos que estar atentos y observarnos, me irrita que esta persona no me respete, ¿cómo me siento irrespetado?, ¿cómo me está tratando esa persona?, ¿por qué permito que eso ocurra?, ¿cómo trato yo a los demás? y súper importante: ¿cómo me trato yo? Entonces ese irrespeto que el otro nos muestra puede ser el reflejo del irrespeto con el que nosotros mismos nos tratamos o bien, lo que nos molesta que nos hagan es justo lo que le estamos haciendo a esa persona o a otra.

Pero el punto es más allá de las conclusiones preliminares y particulares que se puedan obtener ante cada actitud o acción del otro que nos moleste, que debemos reconocer que algo, por exceso o por déficit está llamando nuestra atención desde adentro… Eso que nos mueve, nos inquiera, nos irrita es el ver en el otro algo que debemos resolver.

Entonces: Lo que me molesta del otro, lo corrijo en mí.

Antes de criticar y juzgar al otro, piensa ¿qué de eso hay en mí y por qué esto me está molestando? Una vez que te hagas esta pregunta con más frecuencia de lo que emites un juicio, comenzarás a entender la utilidad de esa sensación y cuando identifiques en ti esa parte y la trabajes vas a obtener resultados sorprendentes.

Lo primero es que esa actitud no te seguirá molestando en los demás, bien sea porque ya la resolviste en ti y no se generará una dinámica que la muestre, porque dejarás de atraer personas a tu vida que te muestren aquello que te conviene revisar o simplemente eso se volverá invisible para ti, porque no hay ningún tipo de identificación.

Como ejercicio haz una lista de las 5 cosas que más te molestan de los demás y mira dentro de ti qué puedes mejorar en relación a ello. Sé honesto, por ejemplo: capaz te molesta mucho la infidelidad, pero tú no eres fiel, con tu pareja o contigo mismo. Abre el portal hacia tu interior, date espacio para conocerte, para reconocer al guionista, que muchas veces no nos permite ver la realidad debajo de su libreto.

Todo lo que hagas por ti, será la mejor inversión posible, desde allí crearás y mejorarás las relaciones de tu vida, en especial la que llevas contigo y que te seguirá por siempre.

Imágenes cortesía de: Dimitra Milan

Por: Sara Espejo – Reencontrate.com


Sara Espejo

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