La envidia por lo general proviene de las personas más cercanas

La envidia por lo general proviene de las personas más cercanas

La envidia suele asociarse a esas personas que no forman parte de nuestros afectos y que por el contrario no les generamos simpatía. Pero resulta que ocurre con mucha más frecuencia la envidia por parte de personas cercanas que aquello que nos miran en la distancia.

Es que a menor distancia, más se sienten las personas amenazadas, por cualquiera que sea un motivo para despertar su envidia.

La envidia denota muchas cosas, ninguna de ellas positiva:
  • Sentir incapacidad de lograr u obtener lo que otro ha conseguido.
  • Pensar en sí mismo como un fracaso cuando alguien tiene éxito en algún ámbito.
  • Hay un deseo oculto de todos pertenecer a un mismo nivel, en caso de sobresalir, pues que no sea el otro el que lo haga.
  • Tranquilidad en que el otro está experimentando algo igual, similar o peor.
  • Disfrutar con la pena del otro cuando sus sueños se quiebran.
  • Dudar de las capacidades y méritos de los demás, para alcanzar algo determinado.
  • Temer perder a alguien porque llegue a tener éxito.
  • Sentirse amenazado de que se le exija más como consecuencia del ascenso de otro.

Y evidentemente estos elementos se potencian con la cercanía. Se supone que el afecto debe adormecer e inclusive eliminar la envidia, porque en principio queremos lo mejor para nuestros seres queridos, para nuestros familiares, para nuestros amigos. Pero lastimosamente, no necesariamente es así, en el juego de las relaciones, la envidia juega un papel que casi siempre se presenta.

Eso que hablan de envidia sana… la envidia nunca es sana… “Me alegro por ti, pero me da rabia no ser yo”… No es sano, a cargo tiene unas energías que no son positivas. Cuando  hay emociones negativas ante algo que hace, experimenta o logra alguien más, está presente la envidia. Y puede manifestarse en las parejas, entre hermanos, primos, amigos, etc… El nexo que con menor frecuencia presenta esta reacción es el asociado a: padres – hijos, en especial de los padres hacia los hijos.

Como vemos, es algo bastante general y todos estamos expuestos a ello y también a sentir envidia nosotros por nuestros allegados o personas más lejanas.

¿Cómo podemos disminuir o eliminar la envidia?

  • Reconociendo que todos somos uno, algo bueno que le pase alguno, nos pasa a todos.
  • Valorando nuestras capacidades y talentos sin compararnos con ninguna otra persona.
  • Haciéndonos conscientes de que cualquier cosa que deseemos la podemos conseguir si nos lo proponemos.
  • Dándonos cuenta de que mientras mejor esté nuestro entorno, mejor estaremos nosotros.
  • Pensando que el éxito de otro en algún aspecto nos puede poner a disposición lo que nosotros requerimos aprender para alcanzarlo.
  • Inspirándonos, admirando y sinceramente alegrándonos por lo bueno que le pasa al otro.
Hay una afirmación que realmente impacta, al menos a mí:

Todos quieren verte bien, pero no mejor que ellos.

Es bastante cierta, lamentablemente, nos habla de que todos se van a alegrar por lo que consigas, pero esa alegría pasará por un embudo, disminuyendo a medida que te acercas a la posición en la que el otro siente que lo alcanzas y si te vas por encima… Pues la alegría se agotará e inclusive tratarán de menospreciar tus méritos para llegar allí, haciendo ver que tu recorrido fue sencillo, fue asistido e inclusive deshonesto o con atajos.

Bueno, no nos podemos enganchar en lo que generamos en los demás, solo podemos cuidar que los logros ajenos nos generen las mejores emociones, los mejores sentimientos. Porque nada más por el hecho de nosotros estar en bienestar ya estamos atrayendo a nuestras vidas cosas positivas. Mientras que conectándonos con la envidia, solo nos estaremos dando el mensaje de que no somos suficiente o bien de que nosotros no viviremos eso que queremos… Y ¿qué pasará? La vida nos dará la razón.

Imágenes cortesía de: Christian Schloe

Por: Sara Espejo – Reencontrarte.com


Sara Espejo

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