Amar es cuidar… Así de simple, así de profundo

Amar es cuidar… Así de simple, así de profundo

Existen muchas maneras de amar y de definir el amor… Pero una definición con la cual siento gran afinidad es aquella que se asocia con el cuidado. Cuidar es la mejor manera de preservar, de mantener y de garantizar de alguna manera la continuidad de algo o de alguien.

No podemos decir que amamos a alguien si somos indiferentes ante cómo se encuentran, si no nos importa lo que hagan, ni cómo lo hagan. No podemos decir que amamos a alguien si cuando nos necesita no estamos allí, eso es parte de cuidar, de decir presente de la manera más sutil en la vida de otra persona.

“Cuando te gusta una flor sencillamente la arrancas…pero cuando la amas, la riegas diariamente. Si comprendes esto entonces entenderás la vida”. Buddha

El amor hacia alguien no solo debe comprender el cuidado de esa persona, sino del vínculo como tal, lo cual considera el pensar en las consecuencias de nuestros actos, antes de llevarlos a cabo, teniendo la suficiente consciencia y capacidad de discernir como para determinar si nuestras acciones pueden marcar negativamente la relación.

No puedo afirmar que amo a alguien si me mantiene sin cuidado su sentir, si mis acciones le dañan, si por mis decisiones se ve afectada esa persona. Cuando amamos, al menos en nuestra mente debe estar la idea de que si nuestras acciones no procuran bien sobre el ser amado, al menos no procuran mal.

Hay quienes ocultan y mienten para no generar daños, “en el nombre del amor”, sin entender que lo que realmente ocurre en el nombre del amor, es el evitar llevar a cabo, cualquier cosa que tenga la potencialidad de dañar al otro, no ver cómo se le oculta a posterior.

Amores que mueren

Las relaciones que mueren en el camino, son producto del descuido, en este contexto, del desamor. Cuando dejamos de alimentar la relación y dejamos de lado los detalles que hablan de lo importante que es ese alguien para nosotros, el amor comienza a enfermar y si mantenemos nuestra posición de no atenderle, progresivamente, delante de nuestros ojos, pero quizás sin que podamos notarlo, muere.

Nunca muere de la noche a la mañana el amor, solo que a veces ha dejado de importarnos a tal magnitud, que no vamos cómo se desvanece, cómo se pierde en un pasado que no regresará.

Amores para siempre

Cuidar

Los amores para siempre… Los de verdad, que superan obstáculos, que reparan sus grietas y siguen adelante y no los que permanecen por costumbre, por las apariencias o por resignación… son amores que manifiestan cuidado, que procuran hacer las cosas de la mejor manera posible, entendiendo con madurez, que cada gesto siembra una semilla y que sembramos lo que pretendemos cosechar.

El cuidado debe ser mutuo, no se pretende que haya una repartición exacta, pero sí que haya satisfacción en ambas partes, que los dos miembros de la relación se sientan considerados, atendidos y amados por el otro. Cada quien tiene su forma de amar, cada quien tiene su forma de cuidar…

No importa lo particular de la manera de amar, mientras que garantice bienestar, mientras acoja, mientras sume a la vida del otro cosas positivas.  Quien utiliza como excusa, el amar “a su manera”, lastimando a su paso, repitiendo patrones de conducta que solo dejan heridas, pensando solo en su beneficio particular y su satisfacción, lastimosamente, usan la palabra amar de manera equivocada, porque ese tipo de personas ni a sí mismos llegan a amarse.

Cada quien decide a quién dedica su tiempo, pero seamos sensatos y procuremos las relaciones en donde podamos cuidar y sentirnos cuidados… O en otras palabras, donde podamos amar y sentirnos amados.

Por: Sara Espejo – Reencontrate.com

Sara Espejo

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