Asegúrate de que la crianza que ofreces a tus hijos, no se fundamente en el miedo

Asegúrate de que la crianza que ofreces a tus hijos, no se fundamente en el miedo
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Abusar de la autoridad que tenemos como padres, normalmente nos coloca en una posición que imparte más miedo que respeto. Un niño no debería crecer sintiendo miedo hacia quienes conforman sus pilares fundamentales.

Un niño debe contar con el privilegio de confiar en sus padres, incluso si les va a comunicar algo que presume, no será un tema agradable. Educar y formar a un niño, implica una gran responsabilidad. Ciertamente es una labor que solo la podemos aprender en la práctica, pero bien vale tener nuestro sentido común presente para tratar de hacerlo lo mejor posible.

Existen quienes piensan que el niño mejor educado es aquel que se petrifica ante la mirada aguda de algunos de sus padres. Mientras que en lo particular considero que un niño bien educado es aquel que sabrá cómo desenvolverse en la mayor cantidad de situaciones posibles, con la menor intervención de sus padres.

Obviamente esto requiere un esfuerzo, requiere de comunicación constante, requiere de tiempo… En fin de elementos que a veces los padres no estamos dispuestos a ofrecer, en la mayoría de los casos por estar comprometidos con asuntos de mayor envergadura.

Debemos entender que criar a niños fundamentándonos en el miedo, en el psico-terror, en la amenaza, incluso cuando no se llegue a ejecutar aquello que el niño teme, solo criará niños inseguros, que llegarán a adultos con heridas y traumas que marcarán, entre otras cosas, sus relaciones interpersonales.

Elementos fundamentales en la crianza

La mejor manera de criar a un niño es con amor y paciencia. Sabemos que el amor siempre está y es la paciencia la que nos falla. No siempre estamos de buen ánimo para explicar, queremos que con un simple no, todo  quede entendido. Pero si somos empáticos, podemos darnos cuenta de que esos “no”, sin justificación, se convierten en enigmas, en retos, en futuras reacciones rebeldes.

Muchas veces la misma presión social nos coloca en una posición incómoda y terminamos cediendo por no sentirnos juzgados ante los ojos de los demás. ¿Vas a dejar que te hable así? ¿Y no le vas a pegar? La gente de bien fue reprendida en su momento… ¿No te da pena que arme ese berrinche? Entre otras… y a veces terminamos reprendiendo al niño, buscando la aprobación y el respeto de cara a los demás.

Nuestro hijo es solo nuestro, a cada quien lo criaron de una manera y cada quien cría a sus hijos como considera es mejor para ellos. Pero a fin de cuentas esos que opinan y juzgan, de seguro no estarán junto al hombre que resulte de una crianza basada en el miedo.

Cuando le damos al niño las herramientas que necesita para discernir, que no son los golpes, los maltratos, los castigos, sino información impartida ajustada a su edad, cargada de paciencia y amor, ellos aprenden desde el cariño y actúan siendo conscientes de que sus acciones generan consecuencias.

Cuando vayas a hablar con tu hijo de cualquier tema o lección que te gustaría que aprendiera, asegúrate de lo siguiente:

  • Usar un tono de voz adecuado.
  • Ser firme, pero amoroso.
  • Que el marco sea la protección y el afecto.
  • No insultarlo, ni hacerlo sentir inferior, incapaz, torpe o cualquier otra cosa que afecte su autoestima.
  • Ajustarte a su estatura para mirarlo a la cara, bien sea sentándote en algún sitio o agachándote.
  • Asegurarte de hacerle entender lo que consideras hizo de forma inadecuada, con sus respectivos porqués.
  • Dejarle claro que pase lo que pase, puede confiar en ti, que tú estarás allí siempre para guiarle y mostrarle el camino que consideres mejor para él.
  • Consolarlo afectivamente si tiene puntos de quiebre, donde llora o no puede hacerse entender por ti.
  • Trátarlo como te hubiese gustado que te trataran a ti tus padres cuando estabas pequeño-a.
  • Dejarle claro que tu amor es incondicional, no importa lo que haya hecho, lo que haya dejado de hacer, el amor por él no está atado a sus acciones u omisiones. Lo amarás siempre porque sí, e incluso si estás enfadado-a, el amor sigue estando allí.

Muchas veces marcamos a nuestros hijos copiando o imitando patrones que deberían descartarse, que solo nos hicieron daño. Pero consideramos que somos personas “de bien”, y ya con eso tenemos suficiente argumento como para seguir haciendo lo mismo.

No podemos comparar los resultados de una crianza basada en la paciencia y en el amor, con una basada en el miedo y la amenaza sobre una misma persona. Pero nuevamente apelando al sentido común, considero que una niñez feliz fundamenta una etapa adulta feliz. Y el amor es la vía más cercana para llegar a la felicidad, más cuando proviene de los seres que han sido nuestro canal para vivir esta experiencia.

Si queremos niños respetuosos, tenemos que mostrarles con nuestro ejemplo lo que el respeto significa. La niñez es como un baúl donde guardamos lo que nos acompañará el resto de nuestras vidas y todo lo que entre allí debemos asegurarnos de que vale la pena que se atesore.

Por niños más felices y adultos que no tengan que recuperarse de sus infancias.

Sara Espejo – Reencontrate.com


Sara Espejo

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