Comunicarnos conscientemente: el arte de decir lo que queremos

Comunicarnos conscientemente: el arte de decir lo que queremos

Una comunicación positiva y asertiva es una forma de hacer nuestras vidas más fáciles y gratificantes. Muchas de las dificultades que encontramos en nuestra relación con otros, e incluso con nosotros mismos, provienen de fallas en la comunicación. Esta es un área crucial ya que es a través del lenguaje verbal y no verbal que le decimos al mundo quiénes somos.

La buena comunicación es aquella que facilita y promueve el entendimiento mutuo. Por lo tanto, implica la capacidad de hacernos entender, pero también de comprender a los demás, algo vital para el proceso de comunicarnos con el otro. Significa que expresamos lo que queremos expresar, en el momento adecuado y de una manera que permita a otros interpretar correctamente el mensaje que queremos transmitir.

Además, debemos poder escuchar y decodificar o interpretar los mensajes que otros nos ofrecen. Suena simple, pero no lo es. Para lograr esto, debemos deshacernos de los prejuicios, conceptos erróneos y filtros que nos hacen distorsionar lo que nos dicen o manifiestan.

¿Por qué querer comunicarnos mejor?

La mejor razón para invertir energía en esta tarea es que una buena comunicación aumenta la calidad de vida. Sencillo pero cuán poderoso. Cuando somos capaces de expresarnos con autenticidad, nos sentimos más libres. El peso también disminuye. No hay nada más pesado que guardar para ti mismo algo que en realidad tienes que decir, sin poder hacerlo adecuadamente. Todo se queda allí adentro y un mar de emociones que no consiguen curso recorre nuestro cuerpo sin conseguir salida.

¿Te comunicas pasiva o activamente?

Las estadísticas nos dicen que hay muchas personas que practican la comunicación pasiva. Y en el mundo de hoy, en el que nuestra realidad online a veces supera el contacto real, es un factor que debemos atender. La comunicación pasiva es un estilo de comunicación muy perjudicial para nosotros y para quienes nos rodean. Afecta negativamente nuestra autoestima y nos impide formar relaciones sanas y adecuadas con los demás.

Comunicarse pasivamente caracteriza a aquellos que no defienden sus derechos, que mantienen una postura distante y que se inclinan a las exigencias de los demás mientras ignoran sus propias necesidades.

Comuicarse pasivamente caracteriza a aquellos que no defienden sus derechos

Perder el miedo al enfrentamiento

Algunos estudios indican que la comunicación pasiva puede estar motivada por la necesidad de complacer a los demás. Eso es cierto, pero hay otras razones, como la falta de habilidades sociales o el miedo a los conflictos.

Las personas acostumbradas a este tipo de comunicación también pueden ser así porque han sido objeto de una censura constante en su educación. Por lo tanto, incluso si el censor, o al menos su poder, ya no está allí, su marca siempre está presente. Estas personas, al no haber expresado sus opiniones o necesidades, no se sienten seguras al respecto. Si recibieron críticas muy fuertes, también pueden permanecer sujetos a la tiranía de su eco. Y por ello todavía están plagados de inseguridad latente.

¿Por qué a veces no salen las palabras? ¿Por qué parece que nuestra mente está paralizada, lo que nos impide pensar? Porque hay un miedo desproporcionado a la confrontación, a la crítica y al juicio.

Detrás de este escenario hay una falta de autoestima. Si identificamos esta circunstancia y no vemos cómo lograr un cambio, el siguiente paso es buscar la ayuda de un profesional que nos brinde las herramientas que necesitamos para salir de este tipo de comunicación y comenzar a afirmarnos. No sucederá de la noche a la mañana, pero el progreso nos dará la fuerza para seguir adelante.

Sin miedo a comunicarnos

Si queremos comunicarnos mejor, es necesario que examinemos nuestro lenguaje no verbal. Este último también puede mostrar excesos o carencias. Si somos muy expresivos, la razón puede estar en el hecho de que no estamos suficientemente involucrados en lo que decimos o que nos falta confianza cuando se trata de expresar nuestros sentimientos. Si somos excesivamente expresivos, es posible que nuestra forma de comunicación intimide o ahogue la comunicación de los demás.

Algunos aspectos son parte de nuestra forma de ser. No podemos, y no debemos, erradicarlos en la medida en que sean una parte esencial de nuestra identidad. Sin embargo, hay comportamientos que deben superarse si nuestro objetivo es comunicarnos mejor. Entre estos comportamientos se encuentra el miedo a expresarse frente a los demás.

El miedo a decir o manifestar lo que pensamos o sentimos tiene una raíz neurótica. Todos los seres humanos deben poder expresarse en todas las circunstancias. Lo que se puede elegir o matizar es la forma de hacerlo. Es cierto que no todos tienen la misma facilidad u obligación de poseerlo. Sin embargo, todos debemos poder mostrar con precisión lo que hay en nuestro mundo interior cuando lo deseamos.

Por eso es mejor eliminar (o al menos intentar hacerlo) los comportamientos que nos llevan a permanecer en silencio cuando no queremos hacerlo. Todos pueden hacerlo. Esta es una decisión que requiere fuerza y carácter, pero que vale la pena.

Trabaja la comunicación consciente

La comunicación con nuestro entorno comienza en el útero: reaccionamos a los estímulos, aunque estas respuestas no se reflejan. Nuestra comunicación está emergiendo a medida que crecemos. Lo practicamos, para que cambie para cumplir con ciertos patrones sociales. Luego llega el momento en que podemos hablar de comunicación intencional y comunicación consciente.

Comunicar nuestras necesidades facilita la supervivencia, conectando con las personas que nos rodean. No debemos olvidar esto. Es algo natural que surge espontáneamente en nosotros. Estar conscientes de esos procesos naturales que a veces desatendemos cuando nos comunicamos, es lo que hoy se conoce como comunicación consciente.

La atención plena o la comunicación consciente nos permite estar conscientes del presente. La forma en que nos comunicamos con el medio ambiente es múltiple hoy. Algunos estudios recomiendan centrarse en una tarea en lugar de sucumbir a la tentación moderna de múltiples tareas o atención dividida. Esto se refiere tanto a la producción como a la recepción de información. Comunicarse no es solo producir información, es saber cómo interpretarla.

Si queremos comunicarnos mejor, es necesario que examinemos nuestro lenguaje no verbal

No todos sentimos lo mismo. Tampoco expresamos nuestras emociones de la misma manera. Si queremos algo de los demás, debemos encontrar la manera más adecuada de solicitarlo.

Comunicarnos conscientemente nos hace más empáticos. Y esto nos permite expresarnos más adecuadamente a nuestro contexto social y crear vínculos sociales más fuertes. Estamos hablando de un proceso que hay que trabajar, porque implicará, entre otras cosas, identificar y reconocer nuestros errores actuales en este ámbito. Pero vale la pena hacerlo porque nuestra relación con los demás se enriquecerá. También podemos mejorar nuestro diálogo interno e iniciar comportamientos que sean más consistentes con nuestros valores e intereses.

Lourdes – Reencontrate.com


Lourdes

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