El juicio de los demás es solo el reflejo de su historia personal

El juicio de los demás es solo el reflejo de su historia personal
Comparte

Cuando hablamos de un juicio o de una opinión, estamos enfrentándonos a todas las creencias que se han formado en relación a un punto específico a lo largo de la vida de alguien. Obviamente esto no aplica solo para analizar a los demás, sino para evaluarnos a nosotros mismos y rescatar cosas importantes en cuanto a lo que pensamos y opinamos acerca de algo.

A veces nos sentimos ofendidos, atacados o simplemente lastimados por lo que otras personas puedan decir de nosotros y en ese momento estamos dejando de lado, que esa opinión realmente no se corresponde a lo que reflejamos nosotros, sino que está asociada al historial de quien emite la opinión.

Cada quien se crea un cristal a través del cual ve la vida. Algunos miran a través de un cristal que está cargado de colores y de brillo, estos son los que han tomado sus experiencias y a través de ellas se han vuelto más empáticos, han sabido alimentarse de lo positivo y rescatarlo en cada paso que dan, pudiendo ver lo bueno en cada situación y lo mejor en cada persona.

Este tipo de personas son las más benévolas, normalmente cuando emiten opiniones, éstas son positivas, enriquecedoras, motivantes. Sin embargo, hay otro lote de personas que se han formado un cristal a través del cual ven el mundo opaco, en una escala de grises y con una constante niebla entre sus ojos y lo que miran.

Por lo general este tipo de personas está esperando que los demás se equivoquen, no pierden oportunidad para desalentar a alguien, hacerle ver que su esfuerzo no es suficiente o no está bien dirigido. Estas personas tienen en la mayoría de los casos una expectativa negativa de lo que ocurrirá, en especial cuando de evaluar las acciones de los demás se trata.

Por eso es que cuando escuchamos la opinión de alguien acerca de nuestras acciones, no debemos afectarnos de forma importante. Algunas veces tendremos que hacer de oídos sordos, aunque en algunas ocasiones una opinión de alguien más, incluso si la consideramos negativa, puede hacernos ver alguna oportunidad de mejora.

Evidentemente todo lo que contribuya con nuestro desarrollo y crecimiento debe ser bienvenido, pero será crucial el filtro que utilicemos al dejar entrar los pensamientos de otros en nuestra mente. Siempre que adoptemos una idea, debemos ser cuidadosos en que nos genere algún claro beneficio, que nos motive y nos aliente, incluso cuando ésa no haya sido la intención original del emisor.

Debemos aprender a ser buenos oyentes, no a nivel de cortesía, sino con capacidad de poder ampliar las visiones que tenemos de algo. Incluso el poder aprender de los errores cometidos por otros, resulta de sabios. Importante resaltar que el estar atentos a lo que dicen los demás, también incluye el poder ignorar por completo todo aquello que no aporte en lo absoluto a nuestro desempeño o nuestra vida en general.

En general no debemos tomarnos nada que hagan otras personas, inclusive cuando las acciones vienen dirigidas hacia nosotros, de forma personal. Cada quien hablará desde su experiencia, desde sus deseos, desde su bondad, desde su capacidad, desde sus frustraciones y hasta desde su envidia y resentimiento. Cada quien deja una muestra de lo que es en cada cosa que dice… Muy certero el dicho que narra:

Lo que Juan dice de Pedro dice más de Juan que de Pedro.

Cuida lo que dices y mira qué hay detrás de tus palabras que puedas mejorar a nivel de creencias y de lo que los demás opinen asociado a ti. Usa tus mejores filtros para que el efecto siempre sea positivo, a pesar del contenido literal del mensaje.

Recordemos siempre que cada interacción con otra persona es una oportunidad para crecer y conocernos, saquémosle el máximo provecho.

Por: Sara Espejo – Reencontrate.guru


Sara Espejo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *