Solo puedes aprender a manejar tus emociones sintiéndolas, no evitándolas

Solo puedes aprender a manejar tus emociones sintiéndolas, no evitándolas
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El tema del manejo emocional da mucha tela para cortar. En estos tiempos están muy presentes los conceptos de manejo de emociones, inteligencia emocional, conexión emocional, etc… Y muchas veces podemos interpretar de toda la teoría que vemos que el sentir emociones que consideramos negativas está mal, que debemos hacer lo posible por sobreponer alguna negativa, incluso cuando ello represente fingir, incluso ante nosotros mismos.

Resulta que es muy nocivo para nosotros el engañarnos, no nos permite ver qué es lo que en realidad nos pasa y no podemos procurar un cambio emocional real. Todas las emociones son válidas y totalmente sano que nuestro cuerpo reaccione de una determinada manera ante lo que nos ocurre y en espacial a cómo interpretamos y adoptamos aquello que nos pasa, lo cual se expresa en pensamientos.

El radar emocional

Las emociones son una especie de radar que nos permite identificar qué pasa por nuestra cabeza, si estamos más en el pasado o en el futuro, que en el presente, si estamos tomando una sola parte de la historia, si estamos siendo desagradecidos o si estamos disfrutando de la vida y de todo lo que ella nos presenta.

El permitirnos sentir las emociones no tiene la intención de perpetuarlas, ni acunarlas. Reconocerlas, identificarlas y darle un espacio de desarrollo nos va a permitir familiarizarnos con ella y poder cambiar de fondo qué es lo que nos está conectando con esa emoción.

Si la solapamos, si nos negamos a nosotros mismos que estamos tristes, ansiosos, frustrados y nos montamos una falsa sonrisa en el rostro, quizás nos sirva para un breve tiempo, nuestra mente asocie el hecho de sonreír con algún hecho agradable y podamos sentirnos mejor. Pero la emoción que nos lleva a menos surgirá nuevamente y si  la desatendemos e ignoramos, nuestro cuerpo puede manifestarse de otras maneras.

Las emociones nos generan algunas señales físicas, si estamos asustados la voz se nos quiebra, se nos acelera el pulso, las manos sudan, palidecemos, etc. Si estamos alegres nuestra tez se ruboriza, sentimos ganas incontenibles de sonreír, estamos acelerados, dinámicos, etc. Una emoción no es fácil de ocultar, que lo diga la mirada, si es capaz una sonrisa de esconder la tristeza.

Fingir que algo no nos duele, duele mucho más

Tenemos la falsa creencia de que si exteriorizamos nuestras emociones estamos siendo débiles, pero nada más alejado de la realidad, reconocer nuestra tristeza, reconocer que nos sentimos vulnerables, que sentimos miedo, es de valientes, para la mayoría es mucho más sencillo fingir que las cosas están bien y que se tienen los recursos necesarios para superar algún proceso y no hacen más que retardar la sanación.

Cuando damos cabida y espacio para reconocer que nos sentimos mal, podemos hacer un trabajo interno que nos permitirá ver de una manera diferente lo que nos está generando ese malestar, podemos estar atentos a nuestros pensamientos a ver la fuente del miedo, de la rabia, de la tristeza. Muchas veces el mejor manejo emocional que existe es simplemente observar lo que pensamos. Pero si nos negamos a lo que sentimos solo estaremos colocando momentáneamente un pensamiento que no nos permite ver el que realmente nos afecta, lo cual genera el efecto de esconder la solución de nosotros mismos.

Siente tus emociones

No es necesario que te quedes a vivir allí, solo reconoce cómo te sientes, qué sientes y observa qué está sosteniendo tu mente para que esa emoción se manifieste. No le agregues carga al proceso sintiéndote culpable por presentar emociones que te conectan con el malestar. Ellas te están mostrando una ruta hacia el origen de aquello.

Muchas veces no es lo que nos pasa, sino cómo lo interpretamos. Casi todo en nuestras vidas no se resuelve sino ajustando nuestro enfoque y lo que pensamos acerca de una determinada situación.

Exprésate

A veces necesitamos verbalizar las emociones para que no se nos queden atoradas en el cuerpo y den paso a enfermedades, a malestares de diferente índole. Debemos aprender a canalizar nuestras emociones. Para ello debes evaluar qué técnica te permite desligarte del malestar que sientes.

Algunas sugerencias para canalizar la energía y drenar emociones:

  • Hablar con alguien de tu confianza.
  • Practicar alguna actividad artística en donde la creatividad esté involucrada, como la pintura o la escultura.
  • Hacer cualquier tipo de ejercicio físico.
  • Practicar yoga en particular es mágico.
  • Cantar mientras te bañas.
  • Escribir en una hoja lo que te está perturbando y luego quemarlo.

Cuando te sientas invadido con tus emociones, sumergido sin muchas posibilidades de manejar efectivamente lo que sientes, comienza por alguna de las sugerencias que te dejo. Ellas trabajan a nivel consciente e inconsciente y te ayudarán a retomar tu centro. Mientras más cerca estés de tu centro, más fácil será darle la vuelta al origen de las emociones que presentas. Recuerda que ninguna es mala, lo malo es negarlas, esconderlas o permitir su permanencia indefinida en nuestras vidas, al menos las que no nos conectan con un estado ideal.

Por: Sara Espejo – Reencontrate.com

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Sara Espejo

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