Mi felicidad está en mí, no al lado de alguien

Mi felicidad está en mí, no al lado de alguien

Pocas cosas son tan liberadoras como el darnos cuenta de que nuestra felicidad no depende de nadie, ni siquiera de una situación. Evidentemente hay personas y circunstancias que nos hacen más sencilla la tarea de conectarnos con ese bienestar que nos permite sentirnos felices. Pero el reconocer que nuestra felicidad solo está en cada uno de nosotros, es sin duda, un gran paso.

Nadie puede sentir por ti

Así como nadie puede aprender por ti o crecer por ti, tampoco pueden sentir por ti. Adicional a que solo nosotros somos los responsables de lo que sentimos y cómo procesamos cada una de las vivencias que se nos presentan. Que algo sea bueno o malo, tiene un factor relativo que le hace perder validez al carácter otorgado. Es el cristal con que se mire cada cosa lo que determina el efecto que tiene en nuestras vidas.

Muchas veces nos sorprendemos viendo a alguien en medio de una fuerte crisis tomar las riendas de su vida y decidir por la felicidad, inclusive en medio de un maremágnum de elementos que a cualquier otro quebrarían. Esa persona tuvo opciones y decidió por la más conveniente, aquella que le da alegría al espíritu, aquella que ve más allá de lo evidente y asume como propia la meta principal del juego: Ser felices.

Mientras que en otro extremo, podemos ver a otra persona que ante cualquier somero factor de disturbio, pierde el control por completo e inclina la balanza de su vida hacia la calamidad.

La actitud es determinante

Es lógico pensar que la felicidad se manifiesta con mayor facilidad mientras predomine una actitud positiva ante las situaciones que se nos presenten. Quien depende de un entorno determinado o de estar junto a alguien, está regalando la llave que abre la puerta de su felicidad, puerta que no se encuentra nunca fuera de cada quien.

Evidentemente el estar con alguien que amamos, con quien disfrutamos pasar el tiempo, es muy enriquecedor, es normal que lo disfrutemos, e inclusive que lo prefiramos. Sin embargo, una cosas es preferir un estado, una compañía y otra diferente es que sin esa persona o sin las reacciones que esperamos de ella, no hallemos la felicidad.

Todo es cambiante

La vida es una montaña rusa con estaciones, en cada una de ellas nos reacomodamos, nos pasamos para atrás, nos sentamos junto a alguien, nos armamos de valor y nos vamos en primera fila… Pero el punto es que todo cambia, tenemos momentos de tranquilidad, de suspenso, de sacudidas, que viviremos solos o acompañados.

Asumir los cambios con la menor resistencia, sino por el contrario con la emoción de pasar a un nivel diferente del juego, es una actitud que nos favorece al momento de encontrarnos con quien somos y ubicar esa famosa felicidad, que muchos aseguran ni siquiera conocer… Porque a fin de cuentas, ella es tan relativa.

La felicidad

La felicidad puedes verla de muchas maneras, pero lo mejor es no tener muchas expectativas al respecto. Es muy común imaginarnos lo felices que seremos cuando ocurra algo muy esperado y eso esperado llega y sí, nos sentimos contentos, satisfechos, pero no es lo que pensamos que íbamos a sentir… No le cargues expectativas a la felicidad, ni uses la frase de todos: cuando era feliz y no lo sabía. La felicidad debe estar disponible para ti en todo momento, puedes decidir ser feliz en cualquier situación, en cualquier estado, junto a alguien o en soledad, lo importante es que en tu presente la sientas, la reconozcas y sepas cómo acceder a ella.

El momento actual está lleno de alegría y felicidad. Si no estás atento, no lo ves. Thich Nhat Hanh

En lo particular considero que la felicidad es ese estado en el cual no necesitamos nada, que estamos bien con lo que ocurre, que no queremos cambiar nada, que no buscamos mejoras, que simplemente nos alimentamos de una experiencia enriquecedora para nosotros, con una sonrisa en el alma. Porque allí sabemos que todo, inclusive lo que nos puede hacer sentir mal, tiene una razón de ser y al final siempre podremos unir los puntos… Pero solo al final.

Por: Sara Espejo – Reencontrate.com


Sara Espejo

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