Si ya le explicaste que sus actitudes te lastiman y lo sigue haciendo, no insistas…

Si ya le explicaste que sus actitudes te lastiman y lo sigue haciendo, no insistas…
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Ya se acostumbró, no insistas … Más si se lo has planteado muchas veces, ya se le hizo rutina escuchar tu reclamo, tu demanda, tu solicitud. Ya esa persona está dispuesta a asumir el riesgo que representa perderte, porque piensa que ese momento no llegará.

Está en ti quedarte a sabiendas de que lo que te lastima se va a seguir repitiendo o plantearte una nueva salida.

Evalúa cuánto te afecta

No insistas

Mi recomendación es que si eso que te afecta es un impedimento para tu bienestar, te roba felicidad y limita tus ganas de proyectarte y de construir una relación basada en el respeto y el amor, no sigas, te vas a desgastar y las probabilidades de cambio pueden ser muy pocas.

Ciertamente nadie cambia porque otro se lo pida. Pero hay situaciones en las que si la solicitud de quien amas y tú dices amar, no es suficiente para activar en ti los motores del cambio a sabiendas de que dañas a una persona quizás sea preferible que pierdas a esa persona antes de continuar dañándole.

Hay quienes piensan que tienen algún tipo de privilegio y que pueden ir lastimando a quienes deciden caminar a su lado. Pero el privilegio se lo otorga quien se queda, quien explica que ha resultado lastimado y se queda esperando que cambie, que haga las cosas  diferentes, incluso cuando sabe que ese comportamiento dañino ha prevalecido a lo largo de la historia de esa persona y sus diversas interacciones.

La persona que se resiste a cambiar o que hace promesas falsas, quizás no es feliz siendo así, pero no sabe ser diferente. No sabe relacionarse sin dañar y en muchos casos resultan tratados de la misma manera, porque a veces la venganza se considera una manera de cobrar los daños recibidos, pero aun así, no cambian.

No insistas, si ya hiciste un planteamiento válido y la persona entendió tu posición, reconoció tus argumentos y mantiene la conducta que te lastima, no insistas. Puedes amar a esa persona, pero de seguro no vale que sacrifiques tu amor propio por quedarte esperando algún cambio.

¿A qué le temes? ¿Por qué no te retiras?

Nadie está atado a otra persona, en ninguna circunstancia. Lo que nos ata a alguien, que nos hace daño son solo miedos y montajes del ego, en cuanto los desmontes, te darás cuenta de que no tienes por qué mendigar respeto, ni amor, ni atención, ni pedir reiteradas veces que alguien cambie algo que universalmente hace daño.

Suelta tus miedos, reconoce el valor que tienes y deja de invertir tu tiempo en alguien que no te valora lo suficiente como para no poder dejar de hacer aquello que te daña. Entiende, no va a cambiar… Te digo más, quizás, solo quizás cambie cuando tomes la certera decisión de alejarte de esa relación inconveniente. Pero espero que tengas el buen criterio de dejarlo pasar en su nueva presentación.

No te quedes cerca de quien se cree con la atribución de hacerle daño a los demás. Por favor, no desperdicies tu tiempo, ni te marchites. Si no tienes el coraje necesario para alejarte, deja de permitir que lo que él haga te afecte, no te condenes a sufrir. Cada quien hace lo que quiere y puede y uno ve si le afecta o no, si vas a quedarte, prométete que serás feliz a pesar de esa persona y de lo que haga, que encontrarás la manera…

De cualquier manera mi recomendación sigue firme: No insistas en algo que no te dará lo que pides… Mereces un amor que quiere cada día ser mejor persona para ti, que te inspire y que despierte en ti esas ganas de sembrar, de amar y de cuidar a través de lo que te da.

Por: Sara Espejo – Reencontrate.com

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Sara Espejo

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