Nunca olvidamos lo que realmente hemos disfrutado

Nunca olvidamos lo que realmente hemos disfrutado

No importa cuánto haya durado, todo aquello que nos ha acariciado el alma de alguna manera, nos ha hecho temblar o nos ha marcado con hermoso recuerdo, se convierte en una especie de tatuaje que se graba en nuestro ser.

Ciertamente los recuerdos negativos tienen la capacidad de aparecer una y otra vez, incluso cuando queremos olvidarlos. El efecto que tiene en nuestra memoria el haber disfrutado algo realmente, tiene una potencia similar, pero resulta muy positivo para nosotros.

Recordar de manera inteligente

Aun así, debemos saber recordar desde la alegría y no desde el drama que generan los apegos. Porque es posible que algo que nos haya gustado y que se haya convertido en un foco de remembranzas y anécdotas que suman a lo bonito que hayamos vivido, se convierta en un motivo para que nos sintamos nostálgicos por no haber conservado aquello en nuestras vidas, no haber hecho que durara más o simplemente no haber tomado decisiones diferentes orientadas a aquello que sumaba felicidad a nuestras vidas.

Administrar la información que almacenamos en nuestro disco duro, es de vital importancia, para garantizar una conexión con nuestro bienestar. Podemos hacer que los buenos momentos nos hagan sonreír nuevamente e incluso podemos recordar lo que nos marcó de forma negativa y no permitir que nos afecte, sino rescatando en aquello lo positivo o intentando rescatar lo positivo que nos pudo haber aportado. Porque todo, absolutamente todo tiene un lado amable, que nos aporta o nos ofrece una nueva manera de ver la vida y sus oportunidades.

Nadie nos quita lo baila’o

Lo cierto es que lo que hemos hecho no lo podemos cambiar, lo que hemos disfrutado, nadie lo puede borrar y será una parte de nosotros que permanecerá en nuestros corazones. No importa qué tanto hayan cambiado las cosas, no importa si las personas con las que compartimos esos recuerdos no están ya en nuestras vidas, lo vivido, para bien o para mal, no lo podemos cambiar y justo aquello que más disfrutamos estará disponible para saborearlo una y otra vez a través de nuestra memoria.

Cuando entendí que solo me llevaría lo vivido, comencé a vivir lo que quería llevarme…

Palabras más, palabras menos, así nos hace reflexionar una frase que escuché tiempo atrás y cuando entendemos que de eso se trata, de vivir momentos especiales, de coleccionar sonrisas, paisajes increíbles, aromas que nos hagan regresar a un sitio… Cuando entendemos que lo que normalmente creemos súper importante, simplemente no lo es y que son los detalles, el afecto, el compartir, lo que inclusive evitamos, lo que terminamos por extrañar y querer volver el tiempo atrás para sacarle el mayor provecho, es cuando valoramos la vida.

Así que simplemente tratemos de disfrutar más de la vida, de atesorar más de todo aquello que nos hará sonreír al recordarlo. Procuremos dar lo mejor de nosotros, para todo, para lo más insignificante, hasta lo más trascendental. Si vamos a besar, pongamos el alma en cada beso, si vamos a entregar un trabajo, que sea el mejor que hayamos hecho. Si vamos a defender una causa, que sea con pasión y convicción.

Vivamos desde lo que nos hace ser más felices. Almacenemos muchos de esos momentos en los que disfrutamos mucho, para que sean parte de lo que jamás olvidaremos. Sembremos positivo… nos vamos a equivocar, vamos a herir a personas, vamos a tomar las que creemos las peores opciones, pero siempre podemos tomar rumbos nuevos, que nos permitan resarcir daños y sacar a flote lo mejor de nosotros.

Creemos nuestra vida de forma consciente y deliberada, procurando cada vez más sumar disfrute, alegría y sobre todo amor a nuestras vidas… Al final, veremos que habrá valido la pena.

Por: Sara Espejo – Reencontrate.com


Sara Espejo

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