Quien sabe lo que siembra, no le teme a lo que cosecha…

Quien sabe lo que siembra, no le teme a lo que cosecha…
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En cada momento de la vida cosechas lo que siembras. Siempre estamos creando algo, ya sea con actos, palabras, pensamientos o sentimientos. Todo lo que emitimos es lo que recibiremos: lo que damos con buena intención es lo que vamos a recibir y si hacemos daño, nos lo provocamos a nosotros mismo.

Diariamente andamos sembrando muchas semillas. Es por eso que debemos plantar las correctas, cuidando lo que hacemos, decimos, pensamos o sentimos. Todo lo capta el Universo. Siempre hay una causa y efecto que puede ser positivo o negativo. Si prestamos la debida atención, podremos darle otra mirada a lo que nos sucede. Sembrar y dar con amor… solo eso.

Quien planta un árbol, cosecha alimentos. Quien planta flores, cosecha perfume. Quien siembre trigo, cosecha pan. Quien siembra amor, cosecha amistad. Quien siembra alegría, cosecha felicidad. Quien siembra verdad, cosecha confianza. Quien siembra fe, cosecha certezas. Quien siembra cariño, cosecha gratitud.

No obstante, hay quienes prefieren:

Sembrar tristeza y cosechar amarguras. Plantar discordia y cosechar soledad. Plantar ira y cosechar enemistadas. Plantar injusticia y cosechar abandono. Somos sembradores conscientes, repartimos diariamente millones de semillas a nuestro alrededor.

Autor desconocido

Moraleja del poema: “todo lo que siembras, cosechas”.

Cada uno cosecha lo que siembra

Cada uno cosecha lo que siembra. Si siembras amor, cosecharás felicidad; si siembras trabajo, recogerás éxitos; si siembras vientos, levantarás tempestades. Si quieres que algo ocurra, debes predisponerlo todo para que así suceda.

Para ello, se debe cultivar la humildad y aprender que ninguno es más que otro. Comencemos a apreciar a los demás por quiénes son realmente y no por lo que nosotros creemos que son.

Pero… ¡cuidado! No busquemos venganzas ni imposibles porque eso solo traerá frustración y llevará al fracaso. Valorar lo que se tiene, superar lo que duele y luchar por lo que se quiere.

“Si quieres conocer el pasado, entonces mira tu presente, que es el resultado. Si quieres conocer tu futuro, mira tu presente, que es la causa”. Buda

La ley de la cosecha

“La ley de la cosecha es cosechar más de lo que se siembra. Siembra un acto y cosecharás un hábito. Siembra un hábito y cosecharás un carácter. Siembra un carácter y cosecharás un destino”. James Allen

Lo que se siembra se cosecha con creces aunque no siempre se recoge cuando lo disponemos. Esto es un proceso que requiere de tiempo. A veces nos quejamos por tal o cual situación y le echamos la culpa a los demás de lo que nos pasa. Somos libres de decir o callar, de hacer o no, de pensar bien o mal. Tenemos el poder de libertad de nuestros actos pero no de sus consecuencias.

Si la cosecha no es buena, hay que analizar y cambiar lo que hemos sembrado. Si las cosas son tan fáciles no crecemos sino que lo hacemos cuando los desafíos son mayores y esto nos provoca el doble de satisfacción.

Observa lo que siembras

“No hagas a otros lo que no quieras que te hagan a ti”. Confucio

No siempre es placentero cosechar éxitos. El proceso hasta llegar al éxito puede ser duro porque requiere de mucho sacrificio y autocontrol. Cuando observamos bien, comenzamos a cambiar, a hacer cosas diferentes y, de esta manera, vamos alcanzando logros.

5 consejos para una buena cosecha

  1. Alejarse de la negatividad: es necesario reconocer lo negativo para dejarlo a un lado. Si siembras negatividad, recogerás desgracias.
  2. Cultivar el valor de la humildad: aprecia a los demás por quiénes son y no por sus apariencias.
  3. Evitar las exigencias: porque estas traen reproches. No pidas más de lo que puedes dar y no permitas recibir menos de lo que mereces.
  4. Desarrollar las fortalezas: buscar la manera de potenciar las propias habilidades y conocimientos.
  5. Encontrar el bienestar emocional: las cosas buenas no pasan porque sí, solo suceden porque las atraemos y nos disponemos para lograrlo. No las esperamos pasivamente, salimos a buscarlas.

No hay que olvidarse de que no hay fórmulas mágicas y de que nadie nos dará las claves del éxito: ellas están dentro de cada uno.

¿Estás listo para cosechar lo que sembraste?


Isabel Quesada