Si su ausencia te trajo paz, has salido ganando

Si su ausencia te trajo paz, has salido ganando

Muchas veces tememos alejarnos de alguien, porque no nos sentimos preparados para manejar su ausencia. Aun cuando sabemos que nadie en indispensable en la vida de otra persona, podemos otorgarle a los demás, roles que nos atemorice dejar vacantes.

Es solo cuando damos ese gran paso o bien nos invitaron a darlo, aquel que nos lleva lejos de la vida de alguien, que podemos apreciar los verdaderos efectos. Resulta que muchas veces nos sorprendemos de lo beneficioso que resulta el alejarnos, voluntariamente o no, de la vida de alguien.

Ausencias que generan paz

Ciertamente la paz es un elemento que se encuentra en el interior de cada uno de nosotros. Sin embargo, no podríamos negar que algunas personas tienen una capacidad indescriptible, para desconectarnos con ese estado de calma y sosiego que caracteriza la paz.

Si una persona suele atormentarnos la vida con su conducta,  o bien, para tomar mayor responsabilidad en el asunto, a nosotros se nos hace imposible ignorar su conducta, sus acciones, sus palabras o cualquier cosa que nos afecte de manera directa o indirecta, pues resulta sano considerar apartarnos de esa persona, al menos por un tiempo y observar cómo nos sentimos con esa distancia.

Nadie te hace nada; todo te lo haces a ti mismo. La ilusión de creer que los demás te hacen algo, te mantiene cada vez más lejos de tu Ser y de tu poder interior.

Una vez que entendemos que somos nosotros los que decidimos cómo sentirnos ante lo que los demás hacen, tomamos el control de la situación. Eso nos permite estar atentos a lo que debemos ver o aprender  a través de alguien o tomar decisiones que protejan nuestra integridad.

Patrones que se repiten

Puede ocurrir que cuando nos hemos alejado de alguien que tiene ciertas características que nos perturban, en poco tiempo, nos veamos vinculados a otra persona, que curiosamente presenta actitudes comunes, en especial aquellas que nos chocaban. Resulta que nadie se acerca a nuestra vida de manera casual, simplemente atraemos a las personas que necesitamos para nuestro crecimiento, para mirarnos a través de ellas.

Cuando no logramos alcanzar ese crecimiento a través de alguien, muy probablemente atraeremos situaciones y personas con perfiles similares y nos ubicaremos repitiendo un patrón.

Esto no es una invitación a mantenernos en situaciones que nos sacan de nuestro equilibrio. Si alguien nos está robando la energía vital, es conveniente alejarnos, aun cuando solo sea una distancia emocional. Pero resulta de mucha utilidad entender que cada vínculo es una lección y que eso que nos inquieta del otro, que nos molesta, que nos duele, de alguna manera nos invita a tomar un espejo y preguntarnos: ¿por qué estoy sintiendo esto?

Cuando la paz prevalece, nos encontramos ante la verdadera ganancia

Si al alejarnos de alguien que consideramos no nos ha hecho bien, sentimos paz y ésta permanece en el tiempo y no nos vemos expuestos a situaciones similares, sino que todo apunta a que nuestra vida ha mejorado de fondo, muy probablemente ya hayamos resuelto el nudo, ya estemos listos para avanzar con la lección aprendida, con el crecimiento que necesitábamos.

Lo ideal es hacernos conscientes del proceso de evolución, salir de nuestras relaciones con una mejor versión de nosotros mismos, reconociendo al maestro en esa persona que dejamos fuera. Agradecer y bendecir cada presencia en nuestras vidas, no solo es una muestra de humildad, sino que nos permite en armonía cerrar nuestros ciclos.

De cualquier manera cuando nos referimos a cualquier persona de nuestro pasado, estamos hablando de nosotros mismos también y nada como ser impecables con el resto y con nosotros. A fin de cuentas a esa persona la atrajimos nosotros a nuestra vida y siempre, sin excepción, esto ocurre con un propósito.

Por: Reencontrate.gurú

Sara Espejo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *