Afrontar un proceso de duelo no es sencillo. Hay 4 etapas que transitar

Afrontar un proceso de duelo no es sencillo. Hay 4 etapas que transitar
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En primer lugar, un duelo puede ser varias cosas.

Puede ser la muerte de alguien, una separación, un accidente repentino, un robo, un despido en un trabajo, e incluso, puede ser la partida de un ser querido al extranjero por razones de fuerza mayor.

Es decir…

Un duelo, es básicamente perder algo o a alguien.

Y como todo en la vida, a los duelos hay que aprender a afrontarlos, hay que saber vivirlos y hay que aprender a experimentarlos. Eso sí, siempre soltando.

Hay que saber soltar todas aquellas emociones que suceden dentro de uno mismo, pues si no lo hacemos, en un futuro, estas podrían causarnos daño.

Cómo afrontar un proceso de duelo

Los duelos tienen cuatro etapas:

1. La etapa de Shock

En ella, se cree que lo que sucede no es verdad o que simplemente no ha pasado: “No puedo creer que me hayan despedido del trabajo”, “No puedo creer que me hayan robado el celular” o “No puedo creer que él esté muerto”.

Esta etapa suele sentirse por un par de horas, aunque, cuando nos referimos a la muerte de alguien, su duración depende de cómo sea la partida de la otra persona.

Si la partida de esa persona, por ejemplo, es lenta o viene de un proceso largo, la etapa de shock es menor, pues el duelo se empieza a vivir desde mucho antes.

shock

Por otro lado, cuando hay una interrupción repentina de la vida, como un accidente, un infarto o un asesinato; la etapa de shock es mucho más larga.

2. La etapa de rabia

Después de la etapa de shock, viene la etapa de rabia en la que la persona se enoja con Dios, con la vida, con ella misma, con la otra persona, con la separación, con la pérdida, con el trabajo, con el ser querido que se va… en fin, con lo que sea.

Dentro de esta etapa también aparecen las culpas: “por qué no le dije esto”, “por qué no hice esto” o “nunca pude pedirle perdón”.

La duración de esta etapa depende, en primera instancia, de la personalidad de cada quien. Por ejemplo, hay personas que tienden a ser más enojonas y les da mucha impotencia atravesar ciertas situaciones de pérdida. En cambio, hay otras cuyo periodo de rabia no es tan largo ni es tan profundo.

Así pues, todo depende de la estructura y de la personalidad de cada quien, frente a las distintas circunstancias de la vida.

3. La etapa de tristeza

Esta es quizás la etapa más larga de todos los duelos. Y en ella, tienen lugar varias cosas:

  • La gente que, por lo general, acompaña el proceso de duelo de una persona, a veces tiende a desaparecer; es aquí, donde la persona queda como sola, viviendo y atravesando un proceso nada fácil.
  • Por otro lado, cuando la persona atraviesa el proceso acompañada de alguien más, empezará a sentir que molesta. Sobre todo, cuando deba decir cosas como: “siento pena”, “me siento triste”, “no he dormido bien” o “esta situación me hace sufrir mucho”; es aquí, donde la persona comienza a callarse cosas y esto, es peligroso, pues se guardan emociones.
  • Ahora bien, si la persona empieza a guardar emociones, su cuerpo comenzará a codificarlas. Entonces, tendrá lugar la jaqueca, los dolores de cabeza, las angustias, los miedos y otro tipo de situaciones que hacen que la etapa de tristeza sea mucho más complicada.

Sin embargo…

En medio de esta etapa, ¿qué se puede hacer?

Llorar, es lo mejor que puedes hacer.

Llorar es muy positivo en cualquier circunstancia y bajo cualquier situación.

Por lo tanto, en esta etapa la mejor recomendación es llorar. Eso sí, llorar todo lo que haya que llorar.

Mujer llorando

Para muchas personas, llorar puede parecer una cosa espantosa. Así pues, empezarán a decir cosas como: “no llores, que no te hace bien” o “no llores, que te hace mal”. Y esto, en realidad, lo único que provoca, es un daño enorme en la persona.

Lo mejor, es tratar de escabullirse de la gente que nos prohíbe llorar.

4. La etapa de reconciliación

Aquí, es cuando la persona decide quedarse con lo mejor que vivió de la situación, con las experiencias y con el aprendizaje.

En esta etapa no hay mucho que decir, pues se considera positiva. En ella, se permite recordar sin necesidad de sufrir.

Otra cosa, estas cuatro etapas que mencioné, no son lineales ni secuenciales. Estas etapas se pueden vivir en cualquier momento de forma desordenada e intensa. Así, por ejemplo, se pueden vivir las cuatro etapas en un solo día y esto puede ser normal, al menos hasta que se cumpla un año cronológico de la pérdida.

El duelo frente a la pérdida de un ser querido

Para los psicólogos, los duelos que se afrontan cuando fallece un ser querido, suelen tener una especie de contradicción.

Por un lado, algunas personas desean que este proceso termine, pues lo consideran muy doloroso. Y, por otro lado, están quienes no quieren que se termine, pues la tristeza que sienten es como un homenaje a la persona que ya no está.

Cabe destacar que, hay duelos que no se superan nunca; sin embargo, uno puede aprender a caminar con ellos. Sobre todo, cuando se empieza a entender que se puede homenajear al otro no sólo desde la lágrima, sino también desde la risa. De lo contrario, si creemos que la única forma de homenajear al otro, es a través de las lágrimas, es muy probable que los duelos se enquisten y se transformen en duelos patológicos.

En cambio, cuando eres capaz de reír o de recordar con humor y alegría a esa persona, los duelos se transitan de una mejor forma.

Mujer afrontando una pérdida sanamente

Para finalizar…

El procedo de duelo de una persona es completamente individual

Es por eso que, se recomienda que nadie intervenga en él, diciendo cosas como: “es hora de que pases la página”, “supéralo” o “es necesario que cierres este ciclo”.

Si tú estás afrontando un proceso similar, no olvides dejar fluir lo que sientes. Llora, si debes llorar. Exprésate las veces que quieras hacerlo y comunícale a aquellas personas cercanas a ti, cómo te sientes. Esto, es un acto de salud mental para contigo mismo. Y si sientes que necesitas ayuda de un profesional, no dudes en buscarla.

Los duelos son inevitables en la vida, pero lo que sí podemos evitar, es quedarnos pegados en el sufrimiento de una pérdida.

Y esto último, se logra cuando se expresan las emociones de manera sana e inteligente.

Mucha fortaleza y un saludo cordial.

Por: Adrian Alberto ∼ reencontrate.com


Adrian Alberto

Ingeniero de telecomunicaciones | Escritor y emprendedor digital | Me agrada leer, estudiar e investigar sobre temas de Psicología y Espiritualidad | Aprendiz de SEO y Desarrollo Web | IG: AdrianAlbertoOk