Todos tenemos un enemigo interior con el que hay que aprender a convivir

Todos tenemos un enemigo interior con el que hay que aprender a convivir
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Cuando hablamos de nuestro enemigo interior, nos referimos a todas aquellas cosas con las que nos cuesta lidiar a diario. Son todas esas peleas y conflictos que, en ocasiones, tenemos que enfrentar internamente y que están relacionados con algún tema en particular.

Cada uno tiene un enemigo interior que es diferente al de las demás personas. Por ejemplo, en algunos individuos ese enemigo puede ser el orgullo, la timidez, la soberbia, la desconfianza, o la ansiedad. Mientras que, en otros, puede ser la impaciencia, la poca tolerancia, la ira, el miedo, la culpa o la baja autoestima.

Lo cierto, es que ese enemigo tiene que ver más con uno mismo y no con los demás. Los demás simplemente puede que lo activen o lo despierten.

¿Cuál es tu enemigo interior?

Comprender esto, es sumamente importante, pues es lo único que nos puede ayudar a llevar una vida equilibrada y compensada en bienestar, tanto con nosotros mismos como con los demás.

Enemigo interno

Por eso, esta lectura tiene como finalidad que puedas identificar ese enemigo dentro de ti y que aprendas a convivir con él. Así que, presta mucha atención.

Las características de ese enemigo

En primer lugar, debes saber que, tu enemigo interior tiene que ver con algo tuyo, o algo que está dentro de ti.

Este enemigo siempre será él mismo durante toda tu vida, lo único que, va a cambiar de tema, de contexto o de situación. Habrá días en los que pueda mostrarse muy intenso y otros, en los que se mostrará menos intenso. Pero, siempre será él mismo toda tu vida.

¿De qué enemigo te hablo?

Pues bien, al principio mencionamos algunos nombres:

«¿Y cómo puedo saber cuál es mi enemigo interior?», te estarás preguntando.

Bien, esto se logra a través de la introspección o lo que se conoce como análisis interior consciente. Voy a ponerte un ejemplo de cómo se hace esto.

Si constantemente tienes una actitud perfeccionista frente a la vida; quieres hacer o finiquitar todas tus cosas para ya; tienes un recurrente miedo por el mañana; sueles ser muy autocrítico contigo mismo; y terminas agobiado por toda esta situación… Entonces, posiblemente, tu enemigo interior sea la ansiedad.

Así pues, es sumamente importante que analices si alguna actitud tuya está ocasionando efectos negativos en tu vida y en tu día a día. De esta forma, podrás identificar a ese enemigo que reside dentro de ti y que, por ende, te está causando daño.

Habiendo identificado este enemigo, lo que sigue, es hacerse amigo de él.

¡Sí! Así como lo estás leyendo…

Hazte amigo de tu enemigo interior

No te pelees con él. De lo contrario, únicamente terminarás avivando su poder y enojándote contigo mismo. Por lo tanto, lo primero que tienes que hacer, es amistarte con él.

Amistarse con uno mismo

Reconócelo y dile:

¡Ok! Tú convives conmigo, estás dentro de mí, por más que no me guste…

¡La verdad! Me encantaría que no estuvieses, pero estás. Sin embargo, estás conmigo y voy a intentar que te notes LO MENOS POSIBLE.

Conversa con tu enemigo interior, habla con él y pregúntale:

  • «¿Qué es lo que me tienes que mostrar?».
  • «¿De qué me estás protegiendo?».
  • «¡Si vas a aparecer, avísame al menos!».
  • «¡No aparezcas de forma descontrolada!».
  • «¡Déjame manejarte! ¡No quiero que te notes más!».

Muchas veces, ese enemigo aparece y no pide permiso para hacerlo.

Cuando te das cuenta ya es tarde, pues ya has tenido el ataque de ira, de miedo, de ansiedad, de desconfianza, etc. Y es ahí, donde terminas preguntándote luego, «¿por qué lo permití?», «¿qué necesidad tuve de actuar así?», «¿por qué no me atreví a actuar de otra forma?» o «¿por qué no pedí ayuda?».

Sin embargo, cuando empiezas a hacerte amigo o amiga de ese enemigo, él empezará a modularse en expresión y, por ende, aparecerá cada vez menos. De esta manera, estarás siendo más consciente y te estarás ubicando más en el presente, obteniendo mayor claridad al momento de actuar.

Reconcíliate con él

Lo segundo que debes hacer, es reconciliarte con ese enemigo.

Por lo general, ese enemigo tiene que ver con alguna carencia, vacío o trauma no resuelto. Esto, indudablemente ocasiona que ese enemigo se refleje.

Para lograr este proceso de reconciliación, puedes buscar ayuda de alguien más: algún familiar cercano, amigo íntimo, tu pareja, o incluso, puedes buscar ayuda de un profesional.

Es sumamente importante que aprendas a reconciliarte con él y canalices tus emociones. Este último proceso, no es sencillo, claro está. Pero se puede lograr.

Reconciliación

Todo comienza con reconocer lo que te está haciendo daño. Así que, la invitación es a que busques cuál es ese enemigo interior que posees, que lo reconozcas, que le hables y le digas: «Eres mi enemigo y juntos vamos a tratar de ser amigos».

La idea, es que puedas buscar una solución al problema y no que te estanques en él, sobre todo si se trata de una actitud que te cuesta manejar.

Un saludo cordial.

Por: Adrian Alberto ∼ reencontrate.com


Adrian Alberto

Ingeniero de telecomunicaciones | Escritor y emprendedor digital | Me agrada leer, estudiar e investigar sobre temas de Psicología y Espiritualidad | Aprendiz de SEO y Desarrollo Web | IG: AdrianAlbertoOk