Los cuatro acuerdos de la Sabiduría Tolteca

Los cuatro acuerdos de la Sabiduría Tolteca
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¿Sentiste hablar de “Los cuatro acuerdos de la sabiduría tolteca”?

Es un libro que trata sobre el equilibrio personal. Su autor, Don Miguel Ruiz -mexicano y contemporáneo-, nos enseña los acuerdos básicos para tener una vida plena a través de la sabiduría tolteca.

Según la tradición tolteca, si ponemos en práctica estos cuatro acuerdos, nuestra vida puede cambiar, siempre y cuando seamos impecables con lo que nos transmiten.

“Es fácil vivir con los ojos cerrados,
interpretando mal todo lo que se ve…”. John Lennon

Los cuatro acuerdos de la sabiduría tolteca

De acuerdo a lo expresado por Don Miguel Ruiz en su libro, este sería el orden de los cuatro acuerdos:

1. SÉ IMPECABLE CON TUS PALABRAS

Lo que sale de tu boca es lo que eres tú.
Si no honras tus palabras, no te estás honrando a ti mismo.
Si no te honras a ti mismo, no te amas.
Honrar tus palabras es honrarte a ti mismo,
Es ser coherente con lo que piensas y con lo que haces.
Eres auténtico, y te hace respetable ante los demás y ante ti mismo.

2. NO TE TOMES NADA PERSONALMENTE

Ni la peor ofensa.
Ni el peor desaire.
Ni la más grave herida.

3. NO SUPONGAS

No des nada por supuesto.
Si tienes duda, aclárala.
Si sospechas, pregunta.
Suponer te hace inventar historias increíbles que sólo envenenan tu alma y que no tienen fundamento.

4. HAZ SIEMPRE LO MEJOR QUE PUEDAS

Si siempre haces lo mejor que puedas,
Nunca podrás recriminarte nada o arrepentirte de nada.

Don Miguel Ruiz

Primer acuerdo: Sé impecable con tus palabras

Como nos expresamos es el reflejo de cómo somos. Debemos mantener una coherencia entre nuestra forma de pensar, de decir y de actuar.

Estas actitudes conforman el modo cómo nos relacionamos. Debemos ser cuidadosos con la manera que tenemos de expresarnos porque lo que no parece malo para uno sí puede serlo para el otro. Hay que aprender a ponerse en el lugar del que recibe lo que le estamos diciendo.

A esto se le llama EMPATÍA.

Segundo acuerdo: No te tomes nada personalmente

En este punto se genera el conflicto entre “la libertad de expresión” y “la ofensa”. El que se siente ofendido entiende que las palabras que ha recibido son falsas e injuriosas.

Puede ser entendido como ofensa, una falta de respeto o de educación. Aunque a veces así lo sea, la ofensa no siempre es intencional, dependerá de la sensibilidad de cada persona.

Pienso que las cosas no tenemos que tomarlas tan personalmente porque, a veces, si alguien está muy enojado por cualquier motivo, será fácil que arremeta contra el primero que se le cruce. Su enojo lo carga en otro pero se origina en otra situación anterior. Entonces hay que hacer caso omiso y esperar a que se le pase.

Las personas que se ofenden fácilmente ven en el otro una actitud que no les gusta y se sienten atacados. “Lo que te molesta del otro, tiene que ver contigo”.

Tercer acuerdo: No supongas

Este punto es el más difícil de todos. ¿Cuántas veces te pasó de suponer que lo que alguien te dijo fue con otra intención de la que tú creías?

Aquí entra en juego la dificultad de no saber comunicar bien lo que se quiere decir y de no saber escuchar bien. Muchas veces escuchamos lo que nosotros queremos que nos digan y así se tergiversa el mensaje.

El error radica entre…

LO QUE DIGO
LO QUE QUISE DECIR
LO QUE EL OTRO ESCUCHÓ
LO QUE EL OTRO INTERPRETÓ

Si nos limitamos a hacer suposiciones por no entender lo que nos están diciendo o lo que está sucediendo del otro lado, saldremos dañados. Nunca supongas por no preguntar. No te quedes con la duda… ¡Aclárala! Siempre pregunta.

Uno debe ser muy cuidadoso y preciso al hablar y tratar de buscar las palabras exactas para que, justamente, no se malinterprete lo que decimos y no herir al otro.

Cuarto acuerdo: Haz siempre lo mejor que puedas

Siempre digo que hay dos maneras de hacer o decir las cosas: no es “más o menos”, o actuamos bien o actuamos mal. Por eso es importante pensar antes de actuar porque podemos herir, innecesariamente, a alguien.

Estos cuatro acuerdos de la sabiduría tolteca debiéramos tenerlos impresos en una hoja y ponerla en algún lugar visible de la casa, para que nos “refresque la memoria” cada día.

¡Empecemos a revisar nuestras acciones!


Isabel Quesada