El desorden estresa y deprime. Una guía para deshacerte de él

El desorden estresa y deprime. Una guía para deshacerte de él

Parece que ahora todo el mundo es Marie Kondo (la gurú del orden) en su hogar. Eliminar el desorden es una actividad del día a día. ¿Y quién no siente paz al entrar a una casa ordenada y limpia? Pero, además, si eres de los que necesitas más motivación para deshacerte de las cosas y tenerlas en su lugar, hay nuevas noticias: debes hacerlo por tu salud mental. Hay un creciente cuerpo de investigaciones que relacionan el desorden con el estrés y la depresión.

Veamos lo que dice la ciencia sobre el desorden y el estado de nuestra mente, y cómo se relacionan. Además, hablemos sobre algunos consejos prácticos para organizar el hogar y sobre cómo sacar cosas que no usamos y controlar el desorden.

Casa ordenada, mente ordenada: lo que dice la ciencia

Resulta que más cosas no te harán más feliz.

Un estudio de 2017 examinó los efectos del desorden en diferentes grupos de edad: estudiantes universitarios, adultos jóvenes de 20 y 30 años y adultos mayores de 50 años. El informe encontró que la dilación y el desorden estaban estrechamente vinculados: las personas postergan la limpieza de sus hogares porque la limpieza y la organización pueden ser complicadas, por lo que prefieren no hacerlo. Pero esta decisión afecta su salud mental. Los problemas de desorden llevaron a una gran caída en la satisfacción de vida entre los adultos mayores.

El desorden también puede elevar los niveles de cortisol, la hormona del estrés. Un extenso estudio examinó a 60 familias y descubrió que las mujeres que describían su hogar como desordenado tenían niveles más altos de cortisol durante el día. También informaron que se sentían más deprimidas a medida que avanzaba el día, más cansados por la noche y con más dificultades para cambiar del trabajo a la casa.

Los hombres, sin embargo, no estaban tan molestos por el desastre, y como resultado tenían niveles más bajos de cortisol. El estudio sugiere que las mujeres pueden sentir más responsabilidad por el ambiente del hogar, en comparación con los hombres. ¿Algunas lo sabíamos, no?

El desorden y el poder del cerebro

Un espacio abarrotado también puede afectar negativamente la concentración. Un estudio del Instituto de Neurociencia de Princeton observó el efecto del desorden en el cerebro. Descubrió que tener demasiados estímulos visuales dificulta que tu cerebro se enfoque y procese la información. Cuando las personas miran demasiadas cosas, su capacidad mental y su productividad se estancan.

Así que, en resumen, el desorden:

  • Eleva las hormonas del estrés
  • Reduce la concentración y la productividad
  • Limita el poder del cerebro

¿Cómo deshacerte del desorden?

Aquí están las buenas noticias: aunque que la pila gigante de revistas viejas puede parecer insuperable, puedes controlar el desorden.

No hay una única manera de aclarar el desorden, y se trata de elegir un enfoque que guste a cada quien. Marie Kondo, por ejemplo, sugiere un enfoque de todo o nada: limpias y ordenas toda tu casa en el transcurso de unas pocas semanas y conservas solo aquellas cosas que te “provocan alegría”. Otros pueden adoptar un enfoque más modesto y recomendar comenzar con algo pequeño, como el gabinete del baño.

Tú decides si ordenas todo de una vez o vas por parte, pero toma acciones. Y ve evaluando cómo te sientes a medida que ordenas tu espacio.

Mantén ordenado tu hogar y tu día a día fluirá mucho mejor

El desorden visual contra el desorden físico

La organización es importante, porque cuanto más organizado estés, menos estrés tendrás en la vida y más tiempo tendrás para hacer lo que quieras hacer.

Podríamos hablar de dos tipos de desorden: el desorden visual (lo que ves cuando miras alrededor de una habitación) y el desorden físico (la cantidad de cosas que tienes).

Para reducir el desorden visual, algunas recomendaciones son:

  • Limpia encimeras y  superficies ordenadas es una de las formas más fáciles de reducir el desorden visual. Si hay un área en la que tiendes a tirar cosas, considera colocar una bandeja con una vela o una imagen enmarcada en ese lugar, como recordatorio de que no se trata de un depósito de las cosas que no tienen lugar.
  • Contempla percheros en los armarios para atenuar el ruido visual.
  • En la medida de los posible, escoge contenedores idénticos (incluso si son de diferentes tamaños).

Para reducir el desorden físico:

  • Sal de todos los artículos de aseo que hayan superado su fecha de caducidad.
  • Elimina todos los alimentos que hayan pasado de la fecha recomendada para su consumo.
  • Desecha o regala toda la ropa manchada, que no te quede bien o que no pueda ser reparada.

Sal también del desorden mental:

  • Cancela la suscripción a correos electrónicos y boletines que atestan tu bandeja de entrada.
  • Permítete sacar algunos elementos que alimentan tu nostalgia. Aún puedes conservar los recuerdos sin las cosas que están vinculados con ellos.
  • Deja de lado también las actividades que ya no agreguen valor a tu vida.

Hay que atender tanto el desorden visual (lo que se ve) como el desorden físico (dónde están guardadas las cosas

Necesitamos mucho menos de lo que pensamos

Y una estrategia obvia pero que atendemos poco: detén el impulso por comprarlo todo. Cuantas menos cosas traigas a tu hogar, menos cosas se acumularán. Hazte estas preguntas:

  • ¿Dónde voy a almacenar esto?
  • ¿Cuánto tiempo lo tendré?
  • ¿Cómo voy a disponer de él?

¡Procura recompensarte con experiencias, no con cosas! Una buena idea es dejar de seguir tiendas online para que no te veas tentado por las ofertas. Piensa dos veces (y hasta tres) antes de comprar algo. Lo pide tu paz mental, lo pide el planeta.

Así que era verdad, hay una conexión directa entre cómo está el lugar donde pasas la mayor parte de tu tiempo y tu estado de ánimo. ¡Las mujeres siempre lo supimos, pero ahora la ciencia lo demuestra. Ordena tu espacio y no sólo será más fácil encontrar los audífonos la próxima vez, sino que tu cabeza estará más clara a la hora de sentarte a leer cómodamente un libro en tu “hogar dulce hogar”.

 


Lourdes

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