Conéctate con tu niño interior y sana sus heridas

Conéctate con tu niño interior y sana sus heridas
Comparte

Todos escuchamos hablar de tu niño interior, pero ¿Qué es exactamente este llamado niño interior? ¿Existe realmente? ¿Y por qué debería importarnos a estas alturas de nuestra vida?

Lo que la mayoría de nosotros desconoce, es que el niño interior es real. No literal ni físicamente, pero metafóricamente es real. Todos fuimos niños, y todavía tenemos a ese niño dentro de nosotros.

La falta de una relación consciente con nuestro propio niño interior, es precisamente, de donde surgen tantos conflictos emocionales y de comportamiento en nuestra vida adulta.

La mayoría de los adultos no se dan cuenta de esto. Van cargando con una pesada mochila de trastornos mentales y patrones de comportamiento destructivos, sin siquiera saber que la cargan y mucho menos lo que deben hacer para liberarla.

Tienes a tu niño interior herido y que hay que atenderlo!

Todos hemos tenido traumas en nuestra niñez. ¡Todos! Y es muy seguro que estés sufriendo por ese trauma oculto que has vivido en tu infancia, sin saberlo. Este conflicto interno puede recorrer tu subconsciente constantemente, dirigiéndote hacia elecciones poco sensatas y una vida inferior a la que mereces.

Cuando las experiencias de la niñez te afectan negativamente, tu niño interior puede seguir cargando con esas heridas hasta que te decidas a abordar la fuente.

Cuando aprendes a sanar el dolor que aún sufre tu niño interior, pones fin a estos ciclos. Al sanar las heridas de tu pasado que llevas latentes, encontrarás la libertad, la paz y la alegría que tanto has buscado.

6 estrategias para conectar con tu niño interior y sanar sus heridas:

Si todos los adultos llegásemos a entender la importancia de sanar nuestras heridas de la infancia (y lo lográsemos) estaríamos sin dudas construyendo un mundo mucho más armonioso y feliz!

A continuación te mencionamos 6 estrategias que te ayudarán enormemente.

1. Mantén la mente abierta

Está bien que sientas inseguridad con la idea de tener un niño interior. Pero no tienes que ver a este “niño” como una persona o personalidad separada. Más bien considéralo como una representación de tus experiencias en la infancia.

Para la mayoría de las personas, el pasado contiene una mezcla de acontecimientos positivos y negativos. Estas circunstancias ayudan a formar tu carácter y guían tus elecciones u objetivos a medida que vas creciendo y llegando a la edad adulta.

Estas experiencias tempranas desempeñan un papel importante en tu desarrollo. Un conocimiento más profundo de tu pasado podría ser clave para sanar y encontrar el bienestar en tu vida.

Cualquiera puede entrar en contacto con su niño interior y beneficiarse de este proceso. Pero la resistencia o la falta de creencia en que se puede entrar en contacto, puede suponer a veces una nefasta barrera.

Si tienes algún escepticismo persistente, es totalmente normal. Intenta ver el trabajo con el niño interior como una forma de explorar tu relación con el pasado, nada más. Esta perspectiva puede ayudarte a abordar el proceso con una actitud de curiosidad.

2. Busca orientación en los niños que te rodean.

Los niños pueden enseñarte muchas cosas sobre la vida, desde hallar la alegría en las cosas pequeñas, hasta aprender a vivir el momento presente.

Si te cuesta recordar experiencias agradables de tu infancia, podrías participar en juegos creativos con los niños. Esto puede ayudarte a reavivar esos recuerdos y volver a disfrutar de la simpleza.

Cualquier tipo de juego puede ser beneficioso. Juegos como el de la mancha o el del escondite pueden ayudar a moverte por dentro y a sentirte de nuevo libre y sin ataduras. Los juegos de fantasía pueden ayudarte a recordar las fantasías de tu infancia y lo que significaban para ti.

tu niño interno

Si te enfrentaste a ciertas dificultades o periodos de trauma o desorden, por ejemplo, puede que hayas imaginado escenarios específicos que te ayudaron a sobrellevarlos y a sentirte más seguro.

Dedicar tiempo a jugar con tus hijos no sólo aumenta tu sentido del juego y la expresión juvenil. También tiene un impacto positivo en tu propio bienestar, en parte porque contribuye al desarrollo de tu yo interior.

Si no tiene hijos propios, puede pasar tiempo con los hijos de tus amigos o familiares.

Ver películas o programas de televisión de tu infancia, o releer algunos de tus libros favoritos, también puede ser una forma útil de despertar sentimientos positivos.

3. Revive los recuerdos de tu infancia

Explorar los recuerdos del pasado te pone en contacto con tu niño interior.

Las fotos, anuarios escolares, los diarios, y otros recuerdos, te ayudan a reavivar ese espacio emocional reflejado en las imágenes y palabras del pasado.

Si tus padres, hermanos o amigos de la infancia tienen historias que compartir, estas reminiscencias pueden evocar sentimientos y recuerdos que habías olvidado por completo.

conecta con tu niño interno

También se recomiendan las visualizaciones, que suelen formar parte de las prácticas de meditación, como una forma estupenda de reconectar.

Ejemplo de ejercicio de visualización:

Imagínate a ti mismo cuando eras un niño, utilizando fotos antiguas para guiarte si es necesario. Añade detalles a la escena imaginando tu ropa favorita, un juguete querido o un lugar que te gustaba visitar. Imagina dónde estabas, quién te acompañaba y qué hacías y sentías.

¿Te sientes perdido, inseguro o solo? ¿O fuerte, contento y esperanzado?

Si encuentras a tu niño interior en un estado de sufrimiento, puedes ayudarle a sanar. Pero tu niño interior también puede darte fuerza: Recuperando los sentimientos juveniles de asombro, optimismo y simple alegría de vivir puede ayudar a reforzar la confianza y el bienestar en ti y en la vida.

4. Dedica tiempo a hacer cosas con las que solías disfrutar

Cuando reconectes con tu niño interior, recuerda las cosas que te alegraban en la infancia.

Tal vez ibas en bicicleta al arroyo todos los veranos con tus mejores amigos para nadar o pescar. O quizá te gustaba pasar las vacaciones de verano leyendo en el polvoriento desván de tus abuelos. Tal vez pasabas horas haciendo manualidades, o ibas en patines a la tienda de la esquina para merendar después del colegio.

De niño, probablemente hacías muchas cosas sólo por diversión. No tenías que hacerlas, sólo querías hacerlo. Pero puede que te cueste recordar la última vez que hiciste algo en tu vida adulta simplemente porque te hacía feliz.

Las actividades creativas como colorear, hacer garabatos o pintar también pueden ayudar. Cuando dejas que tu mente activa descanse, las emociones que normalmente no tienes en cuenta pueden aflorar en tu arte, a través de las yemas de tus dedos.

Algunas de estas emociones pueden estar relacionadas con partes enterradas u olvidadas de uno mismo, como su niño interior.

5. Habla con tu niño interior

Una de las mejores formas de entrar en contacto con tu niño interior es abrir una conversación. Puede ser hablada o mejor aún, escrita.

Escribir sobre el trauma o conflicto que podamos tener en nuestra infancia, nos ayuda a conectar con el niño que llevamos dentro.

Durante esta reconexión, seguramente podremos comprender el porqué de las razones de esos miedos, fobias y patrones de vida de los adultos. Entender a nuestro niño interior nos ayuda a ver las razones por las que nos hemos convertido en lo que somos hoy.

Escribir una carta, o escribir libremente sobre los recuerdos de la infancia, puede ayudarte a explorar experiencias pasadas y a ordenar las emociones asociadas.

La escritura es una poderosa herramienta para conectar con tu niño interior. No es necesario que hables en voz alta, si te incomoda… Aunque si puedes hacerlo, te ayudaría mucho.

Intenta retener un pensamiento específico en tu cabeza para guiar tu carta o ejercicio de escritura. Utiliza la escritura de flujo de conciencia para expresar cualquier pensamiento que te venga a la mente.

Practica un magnífico ejercicio de preguntas y respuestas, donde tu “YO adulto” hace preguntas a tu “YO infantil”. Luego escucha cómo responde el niño o niña.

Puede que tu yo niño sea pequeño, vulnerable y necesite protección y apoyo. Por otro lado, puede que esté prosperando alegremente. Responder a cualquier pregunta que tenga tu yo niño puede ayudarte a empezar a sanar las vulnerabilidades o angustias internas.

yo de la infancia

Es normal que te sientas aprehensión por lo que tu niño interior quiere compartir, especialmente si has enterrado algunas experiencias negativas del pasado o emociones difíciles. Pero piensa en este ejercicio como una forma de establecer y fortalecer un vínculo entre tu yo actual y tu yo infantil.

6. Habla con un terapeuta o psicólogo.

Si has tenido una infancia muy dolorosa, se recomienda más bien acudir a un terapeuta que esté capacitado para orientarte y ayudarte con el proceso. Muchas veces sucede que el llegar a ver tu niño interior desencadena malestar o emociones dolorosas, incluyendo angustia, recuerdos traumáticos y sentimientos de impotencia o miedo.

Un terapeuta en salud mental te ofrece apoyo, y te facilita estrategias de afrontamiento que te ayuden a enfrentar el trauma y las emociones del pasado.

Si es posible, busca un terapeuta con experiencia en terapia del niño interior. Este enfoque específico parte de la idea de que los síntomas de salud mental, los problemas de relación y otros trastornos emocionales suelen tener su origen en un dolor no resuelto o en emociones reprimidas.

Decídete a “reparar” a tu niño interior

Encontrar a tu niño interior no significa que seas inmaduro o que no quieras crecer. Por el contrario, te facilita la comprensión de la experiencia adulta, la curación del dolor del pasado y el manejo de cualquier desafío futuro con autocompasión.

La toma de conciencia de tu yo infantil puede ayudarte a recuperar el sentido de la alegría y el asombro por las cosas importantes de la vida. Forjar una conexión con esta parte de ti puede propiciar una consciencia más fuerte y completa sobre ti mismo.

Por: Loubna Hatem ∼ reencontrate.com


Loubna Hatem

Ingeniero Civil. Redactora digital SEO.