¿Es malo ser demasiado bueno?… ¡Cuidado con el exceso de generosidad!

¿Es malo ser demasiado bueno?… ¡Cuidado con el exceso de generosidad!
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Existe una línea muy delgada entre “ser bueno” y “ser demasiado bueno”. Una línea que hay que evitar cruzar.

Por un lado, ser bueno con los demás es una experiencia sumamente gratificante. Tener un gesto de amabilidad con alguien más, o llevar a cabo buenas acciones con otros sin esperar nada a cambio, terminará haciéndonos sentir bien.

Sin embargo, también es fundamental establecer límites aquí, pues ser demasiado bueno o extremadamente generoso, puede traernos consecuencias negativas. Dos de ellas: que nos olvidemos de ser buenos con nosotros mismos, y que los demás abusen de nosotros.

Por eso, aquí vamos a aprender a distinguir cuándo se puede ser bondadoso y cuando no. De forma que otras personas no abusen de nuestra generosidad, y podamos darnos a nosotros mismos la prioridad que merecemos.

¡Ser demasiado bueno no es tan bueno que digamos!

Lo primero que tienes que entender es que no se puede confundir el hecho de ser educado o de ayudar siempre que se pueda, con el hecho de poner los intereses de los demás por encima de los tuyos… Si tienes tiempo de sobra y no tienes ningún problema en ayudar a alguien, ¡excelente! ¡Hazlo!

Pero, si constantemente descuidas tus propias necesidades por estar atendiendo las necesidades de los demás, entonces ahí sí, hay un grave problema.

Ser extremadamente bueno

Si eres de esas personas que acepta cualquier compromiso y que no ha aprendido a decir “NO” cuando tiene que decir “NO”, estás cometiendo un grave error.

No debe darte pena rechazar un favor

Si alguien te pide un favor y tú no puedes llevarlo a cabo, porque tienes planes con otra persona o tienes cosas que hacer, esa persona tendrá que entenderlo. Si, por el contrario, te comprometes con el favor, estás teniendo una actitud contigo mismo que es inadecuada.

Decir SI a todo, únicamente puede llevarte a desarrollar un comportamiento de dependencia emocional. Al invertir tanta energía tratando de complacer a otros, te olvidarás de darte esa atención que te mereces y, en efecto, intentarás obtenerla en otras personas.

En otras palabras, como tú estás disponible para los demás a toda hora, piensas o te creas la expectativa de que serás correspondido de la misma manera. Sin embargo, este no siempre es el caso. Y ten cuidado, porque esto solo puede causar que te desgastes emocionalmente, generando en ti estrés, rencor y causándote problemas de salud.

¡Cuidado con el exceso de generosidad!

Por lo general, cuando eres demasiado generoso eres visto como alguien ejemplar. La gente te destaca por tu buen corazón. Pero, ¡ojo aquí!… mientras que para algunos tu generosidad es vista como un rasgo digno de admirar en ti, para otros podría ser una señal de debilidad de la cual se quisieran aprovechar.

Lastimosamente hay individuos que siempre andan buscando personas con un muy buen corazón y si ven que pueden utilizar esa bondad que tienen para su beneficio propio, no dudarán en hacerlo. Incluso, estas malas intenciones pueden llegar a ser bastante obvias, así que… ¡cuidado!

Un ejemplo claro de ello, se muestra en aquella persona que únicamente te busca cuando necesita algo de ti… Y, sobre todo, cuando lo hace con mucha frecuencia.

Hoy en día, es casi imposible evitar este tipo de personas. Pero, si decides establecer un límite cuando notes esta clase de conducta, harás lo mejor, pues le demostrarás a ese individuo que contigo su táctica no funciona.

No seas de esas personas que son demasiado buenas, que tratan de evitar cualquier conflicto que se les presente y que, si no están de acuerdo con algo, simplemente no harán nada. No seas de esas personas que prefieren quedarse calladas sin importar si les afecta o no lo que otros le pidan.

Cuando debas confrontar algo que te incomoda, hazlo

Cuando guardas silencio o no dices nada por miedo a crear conflicto, reprimes tus sentimientos y, por ende, tu felicidad se ve afectada… ¡No hagas esto! Confronta cuando consideres que sea necesario.

No asocies la confrontación como algo malo. Si decides llevarla a cabo de forma constructiva y respetuosa, obtendrás buenos resultados.

Recuerda que, la vida es demasiado corta como para no sentirte bien contigo mismo o estando rodeado de personas que no te valoran.

Por eso, expresa siempre lo que sientes, eso sí, de forma educada. Y no te preocupes, habrá ocasiones en las que pierdas una que otra amistad, pero también habrá personas que agradezcan tu honestidad y tu generosidad.

Piénsalo

Para concluir, todos los extremos son malos. Así que, no se puede ser demasiado bueno, sino bondadoso en equilibrio. De esta manera, serás visto como alguien genuino y te quedarás con las personas que realmente valgan la pena.

Sin más que agregar, suerte y un saludo cordial.

Por: Adrian Alberto ∼ reencontrate.com


Adrian Alberto

Redactor de contenido web e Ingeniero de Telecomunicaciones. Especializado en temas de crecimiento personal, tecnología e innovación digital.