Tus hijos crecerán demasiado rápido… Así que disfrútalos

Tus hijos crecerán demasiado rápido… Así que disfrútalos

Los que tenemos hijos sabemos lo atareada que puede ser la vida, con inclusive deseos de que el tiempo pase pronto y que los pequeños crezcan y se independicen.

La verdad es que nunca he sentido en lo particular ese deseo, más bien si hay algo para lo cual soy sensible y apegada es la niñez de mi hijo… Solo tengo uno, de 8 años de edad, 8 años que se me han pasado tan pero tan pronto, que no he podido asimilarlo.

Me detengo con frecuencia y escucho nuestras conversaciones como desde afuera y me doy cuenta de su personalidad en miniatura, de su manera de expresarse, de su manera de enseñarme y muchas veces siento un nudo en la garganta y unas ganas enormes de parar el tiempo.

El tiempo no es amable

Resulta que todo, la niñez de ellos, nuestra vida… todo pasa tan rápido, que no nos da tiempo de darnos cuenta de todos los cambios que van ocurriendo y que hay momentos que no volverán. De hecho haremos cosas por última vez con nuestros hijos, sin siquiera saberlo, les daremos la comida en la boda por última vez, les leeremos un cuento por última vez, les ataremos los cordones de los zapatos por última vez, jugaremos con ellos algo por última vez… los cargaremos por última vez… y bueno no sé a ustedes, pero el hecho de no poder cargar a nuestros pequeños porque simplemente se hicieron grandes, a mí me arruga el corazón.

Yo creo que nunca me sentiré satisfecha con el tiempo que le he dedicado a mi hijo, pero creo que esto es algo general, aunque lo hayamos entregado todo o muy poco, esa sensación, es común en especial en las madres. Siempre trato de estar para él en la medida de mis posibilidades y que crezca con la imagen de que fui parte activa de su niñez y que muchos de sus momentos divertidos y memorables tienen de alguna manera que ver conmigo.

Sé la importancia de los pilares en el crecimiento de un niño, aun así, podemos saber mucho, pero si dejamos que la rutina nos consuma y no nos organizamos suficiente, si deseamos que todo cambie y vuelva a ser como cuando no había niños en la casa, si nos parece mucho más atractiva la idea de un hogar ordenado y silencioso, pues probablemente tengamos cuando todo cambie irreversiblemente esa sensación de vacío y unas ganas enormes de echar el tiempo atrás.

Ser padres es quizás el rol más complicado y a la vez fascinante

El ser padres es extremadamente demandante, no importa qué más hagamos con nuestras vidas, que normalmente hay muchos otros roles involucrados, el ser padres es agotador, además nunca sabes si lo estás haciendo realmente bien, si estás siendo suficientemente respetuoso, sin permitir el libertinaje, si le estamos inculcando lo verdaderamente importante, si los estamos criando con suficiente amor y si ellos realmente se están sintiendo amados.

Nunca lo sabremos, ni siquiera lo que resulten nuestros hijos puede hablar a cabalidad de cómo fue nuestro papel en sus vidas, pero lo que sí podemos saber por naturaleza, por instinto es que todo lo que hagamos desde el más profundo amor, dará los mejores resultados posibles.

Disfruta de cada momento

No te angusties si tu bebé acaba de nacer y se despierta cada hora para comer y sentirte cerca, ya pronto no despertará a mitad de la noche, sino que dormirá sus 8 horas continuas, disfrútalo. Tampoco te agobies cuando escuches a tu niño llamarte 100 veces al día, ya cada vez será más independiente y te necesitará menos, disfrútalo. No veas complicado cerrar una hora la computadora para jugar con tu hijo cuando te llama, pronto tendrá muchas otras formas de divertirse en las cuales no estarás incluida (o), disfrútalo. No te fastidies de las mil preguntas al día, pronto utilizará Google mejor que tú y ya no querrá escuchar tus respuestas, disfrútalo.

Nunca olvides de decirle cosas que nutran su alma y su corazón, no importa si le dices te amo mil veces al día, dile que pueden llegar a donde quieran, que confían en él, que lo está haciendo muy bien, que es un niño maravilloso. A medida que vaya creciendo cuéntale sus más graciosas anécdotas, ríe con él de sus cosas de “pequeño”. Tomate un minuto cada día para darte cuenta de lo que está pasando y sin armar mucho drama concientiza que cada día que pasa es un día menos de su niñez qué pronto van cambiando las cosas.

Carga a tu hijo cuantas veces puedas, acompáñalo en las noches hasta que se duerma, cuéntales cuentos, permite que te hable, que se exprese, que te pregunte, que desordene, que llore, que ría, que cante… Hazle su niñez algo lindo para recordar, no lo presiones para que haga cosas que están fuera de su edad y disfruta cada etapa, porque todo pasa volando y más pronto de lo que podemos imaginar, ya todo lo que nos pudo agobiar en un momento se desvanece para no volver nunca más… Y muy probablemente lo vamos a extrañar.

Por: Sara Espejo – Reencontrate.Guru


Sara Espejo

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